Anticristo: Temporada Alta 2003-2004
La Columna del Anticristo
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Temporada Alta 2003-2004
Por el Anticristo (mayo 2004)
Como se ha hecho costumbre, presento a continuación el resumen de la actividad nacional en la llamada Temporada Alta 2003-2004.
Una vez más, se les recuerda que el período que abarca este balance va desde Octubre del 2003 a Marzo del 2004 (inclusive), que toma en consideración sólo eventos que tienen relación con montañistas chilenos (o extranjeros radicados en nuestro país), que está enfocado netamente al aspecto deportivo y que, por último, siempre es posible que ascensos notables hayan quedado afuera, ante lo cual desde ya, queda extendida la invitación para hacerme llegar vuestras observaciones.
Hora de Incidentes
No hubo tragedias que lamentar. Por ese lado, ¡bien! Ya llevamos 15 meses sin desgracias.
De los sustos, aparte de las típicas fracturas y grupos perdidos en el Provincia, hubo dos que causaron preocupación: uno ocurrido en Nueva Zelanda y otro con relación a nuestro querido maestro Jorge Quinteros.
El primero tuvo como protagonistas a Rodrigo Condeza y Matías Prieto. Tras subir el monte Aspiring el 13 de noviembre (ver reseña más abajo) intentaron regresar por la ruta normal. Infortunadamente, el mal tiempo no les dejó continuar y tuvieron que buscar refugio en una improvisada cueva de nieve. Pasaron tres noche allí, racionando alimentos y sólo usando la cocinilla para derretir agua. Al cuarto día, con buen tiempo ya, al reiniciar la bajada, fueron localizados por un equipo de rescate y evacuados en helicóptero.
Jorge Quinteros, por otro lado, participaba en una expedición al Tupungato, cuando el 18 de febrero tuvo que ser evacuado de emergencia debido a una severa obstrucción urinal, causada, según el diagnóstico in-situ, por una inflamación de la próstata.
El operativo lo realizó el GOPE, quien trasladó a Quinteros hasta la Posta Central, donde, después de la atención médica respectiva, fue dado de alta.
¡Oh!, Esa Osada Juventud
Es imposible no partir el recuento con el ascenso en solitario que Felipe González Donoso hizo a la Pared Sur del Morado, notable actividad que pone un hito en la historia del montañismo nacional.
González lo intentó armado del equipo de escalada de rigor, más una funda de vivac y algo de comida, pero sin anafre, tornillos de hielo, saco de dormir o colchoneta.
Inició la aproximación el 26 de diciembre, para entrar en la ruta a las 2:00 hrs. del 28. Tras una equivocación inicial, esencialmente avanzó sin asegurarse hasta llegar a la cueva Vásquez; de ahí, avanzaría usando a veces la cuerda. Después de una caída y un paso en artificial (A2), llegó a la cascada de hielo. Ésta no estaba en buenas condiciones y, dado que González no tenía tornillos con los cuales protegerse, prefirió seguir una línea de roca ubicada más a la derecha. Tal decisión le exigió varias maniobras que ralentizaron su ritmo y lo obligaron a realizar un vivac improvisado.
Al día siguiente escaló la segunda cascada en libre, hizo dos largos y cubrió unos 200 metros finales que lo dejaron en la cumbre y en la cúspide de la ola.
González permaneció 37 horas en la pared y, dado que su recorrido difiere levemente de la ruta original, la bautizó como "Gravedad Cero" (80° máx., MD, 5.7, A1/A2).
Su ascenso sería la octava escalada de la pared y la primera en solitario.
¡Oh!, Esas Osadas Féminas
Algunas semanas después, otra cordada tentaba la misma ruta.
Eran Jean Bouichou (Francia), Mikel Martiarena (España) y Virginie Debourdeau (Francia). Los tres, si bien extranjeros, llevan bastante tiempo avecindados en Santiago y son caras conocidas dentro del circuito local.
Salieron de Santiago el mediodía del 9 de enero. La aproximación se reveló más lenta de lo esperado debido a lo agrietado que estaba el glaciar. El ascenso lo empezaron el 11, a las 3:30 hrs., siempre escalando en libre, con Bouichou liderando los largos en roca y Martiarena los que tenían hielo. En uno que otro punto se desviaron de la ruta original y, como la noche los pilló a unos escasos 100 metros de la salida, tuvieron que vivaquear en un hombro. Al día siguiente se levantaron y terminaron de escalar a las 9:30 de la mañana; pronto estuvieron en la cumbre, desde donde retiraron el testimonio de González.
A Martiarena, Debourdeau y Bouichou les tomó 19 horas de escalada efectiva: 17 el primer día, y 2 el segundo. Sería el noveno ascenso de la pared y, un nuevo hito, la primera en que participa una mujer.
Entonces, a la fecha, ya serían veinte los montañistas que tienen a su haber este desafío: Vásquez-Tangol, Maccio-Izquierdo-Delgado, Brewer-Cassasa, Thiele-Buracchio-Montes, Fuentes-Vivanco, Farías-Besser, Pinto-Vergara, González en solitario, y los ya mencionados.
Smogy Mountains
Comentemos el resto de las actividades que ocurrieron en los alrededores de Santiago.
Nicolás von Graevenitz y Francisco Urzúa abrieron el 30 de octubre un nuevo recorrido al Mesón Alto (5.257 m), una línea directa que increíblemente no había recibido mayor atención.
Les tomó 14 horas ida y vuelta cubrir los 800 metros de desnivel que tiene la ruta. Ésta recorre varios neveros que se localizan entre el mismo Mesón y el Loma Larga, con pendientes promedio de 30-50 grados, pero con sectores más empinados que llegan hasta los 65. La vía termina prácticamente en la cumbre.
En el mismo valle, el 17 de enero, Felipe González Donoso y Roberto Albornoz hicieron un nuevo itinerario de 400 metros en la Pared Sur del Arenas. Tras alcanzar el clásico nevero intermedio, se desviaron hacia la derecha, enfrentándose a una escalada de protección escasa y con mala roca. Incluso, una caída de piedras les rompió la cuerda. La ruta terminó en un collado localizado entre dos pilares gigantes, luego de lo cual tomaron la arista sur-este hasta las antecumbres y, de ahí, bajaron al valle.
González y Albornoz denominaron a su vía "Arno Chapulín" (5.8, A0), la cual se localiza más a la derecha de la abierta por Waldo Farías hace algunos años atrás, por lo que los comentarios que hablaban de una supuesta repetición no tienen asidero.
Carlos Vásquez (Chile) y Eva Martos (España) abrieron el 9 de marzo la primera ruta, de la cual se tenga referencia, que haya sido creada en esos verticales cortes que existen desde el Valle del Arenas hasta el Cajón de Valdés. La vía, llamada "El Gran Diedro del Mai" (7 largos, 5.9, 250 m), es en caliza, va por un diedro gigante y, para goce de los inquietos, "le viene con fósiles".
Finalmente hablemos de velocidad. El 4 de enero Andrés Zegers hizo un ascenso al Marmolejo (6.100 m) en el día, partiendo desde el Cabrerío (camino hacia las Termas de Colina, Baños Morales). Le tomó 12:40 hrs. ida y 6:10 de regreso, estableciendo el ascenso más veloz que se le haya hecho a esta montaña. Y eso que se encontró con más de un problema: de ida, al tratar de pasar un río, se cayó al agua y tuvo que perder un par de horas secándose. Si no, su tiempo habría sido menor.
Por último, y siguiendo con la misma línea aunque en menor magnitud, a fines de enero Rodrigo Fica habría sido, al parecer, la primera persona en escalar en el día en solitario el Plomo por el Glaciar Colgante. Según cuentan, no quedó muy satisfecho con el tiempo (11 horas ida, 6 vuelta) debido a un par de errores cometidos en el trayecto.
Lo que sí es interesante de comentar es que con esta actividad se corrobora finalmente que la mejor manera de llegar al Glaciar es usando el Atajo de los Viejos, cómoda travesía que se realiza por las laderas orientales del Leonera y que une Cancha de Carrera con el Colgante, obviando la espantosa bajada a la Hoya. Tal aproximación fue usada años atrás por Darío Arancibia y Carlos Fuentes (si es que no antes).
Tierra Huasa
Al interior de San Fernando se encuentra un grupo de agujas graníticas que se descuelgan de un macizo denominado Torres del Brujo.
Hacía allí dirigieron sus pasos José Vilarasau (España), Max Meza (Chile) y Pablo Pontoriero (Argentina), acompañados de un grupo de filmación compuesto por Bernardo Jiménez (Argentina) y Denis Bois (Francia). Su objetivo era abrir una nueva vía de alta dificultad y, además, escalarla en libre.
Tras dos días arreglando los 300 kilos de equipo, partieron de Santiago el 6 de febrero y tardaron dos días en la aproximación. Lamentablemente encontraron muy fracturado el glaciar y, para no correr riesgos innecesarios, optaron por enfocarse en otra aguja de nombre desconocido, localizada en un valle paralelo.
Alternándose la punta, Meza, Vilarasau y Pontoriero escalaron los 440 metros de recorrido, encontrando diedros, pasos de boulders y fisuras. Las dificultades fueron sostenidas: A2-A2+ y 5.12d. La vía la encadenaron en libre el jueves 19 y la denominaron "Un Maltrato para Rato".
Las referencias entregadas por el grupo indican que la aguja ya había sido escalada anteriormente.
Cumbres Míticas
Si hay una montaña que está rodeada de mitos es el Puntiagudo, ese volcán localizado en la X región, de silueta clásica, con un torreón extraño en su cumbre. Muchos aún sostienen que no ha sido escalada...
Claudio Vicuña, Andrés Bozzolo y Claudio Retamal le hicieron un meritorio intento en septiembre último. Tras una aproximación cargando mochilas pesadas, instalaron su único campamento en la línea de la nieve. Se levantaron a las 4:00 hrs. y siguieron la cara del volcán que da hacia el lago Rupanco. Doce horas después ya se encontraban aproximadamente a 2.350 metros, es decir a unos 60 de la cumbre, pero el cansancio, la mala calidad del hielo, lo vertical de la escalada y lo avanzado del día, les hicieron desistir. Una pena.
Y con respecto al mito de montaña inescalada... no es verdad.
El primer ascenso lo hicieron Hermann Hess y Rodolfo Roth en 1937, el segundo Ernst Hoffman y dos compañeros en 1945, luego de los cuales no han cesado de ocurrir repeticiones cada cierto tiempo.
Por Trepananda
A unos 160 kilómetros al sur de Cohaique, Ignacio Grez (Chile), Dave Anderson (EE.UU.), Steve Herlighy (EE.UU.) y Jamie Selda (EE.UU.) realizaron el primer ascenso de la Torre Avellano  (aprox. 2.000 m), la principal aguja localizada en el valle del mismo nombre.
A partir del 13 de marzo, estuvieron 27 días en la zona. Portearon 450 kgs. de comida y equipo en dos días y medio, siempre con mal clima. El 20 de marzo abrieron "El Conquistador" (5.10, IV, A3, 800 m), llegando a la cumbre justo al ponerse el sol. Rapelearon de noche. Días después hicieron  el intento de abrir otra ruta en la misma pared, pero tras cuatro largos (quedándoles dos por hacer) se retiraron por mal tiempo.
Esta zona también es identificada como cordillera Cristal.
Torre del Paine
Patagonia debe haber sido una de las temporadas más activas de los últimos años (en cuanto a compatriotas).
Fanor Velasco (Chile) y Jorge Couceiro (España) escalaron la ruta normal (Monzino) a la Torre Norte del Paine. Tras un primer intento abortado por fuertes vientos, el 26 de diciembre llegaron a su cumbre-cumbre (como ha de ser), en medio de un clima cada vez más severo y que los obligó a hacer en la bajada cinco rapeles adicionales para evitar que la cuerda se les atascara. Tras 21 horas y media de actividad regresaron a su campamento.
Algunos días después, Carlos Pinto, Darío Arancibia, Felipe Gonzáles Donoso y Roberto Albornoz dirigieron sus pasos a la misma Torre aunque la idea era escalar una ruta distinta: Taller del Sol (5.10+, 500 m, 10 largos).
Todos ellos se encontraban en el Parque trabajando como asesores en la producción de un comercial. Eso les dio la oportunidad de ser trasladados el 7 de enero en helicóptero hasta el inicio del canalón que baja de las Torres. Fijaron tres largos y establecieron un vívac en el valle.
Al día siguiente, lamentablemente Arancibia optó por desligarse del intento de cumbre por encontrarse enfermo. Sin él, Gonzáles, Pinto y Albornoz partieron a las 4:00 de la mañana. Remontaron el canalón, subieron por las cuerdas, se alternaron la punta, no hicieron ningún paso en artificial, encontraron excelente roca, puras fisuras y algunos techos, hasta arribar a la cumbre-cumbre en medio de un fuerte viento. Rapelearon por la misma ruta y arribaron al vivac Bonington después de 24 horas ininterrumpidas de escalada.
Este sería el primer ascenso nacional de la ruta. Pinto reafirma su graduación y además asevera que es una muy buena opción para bajar, dado que todos los relevos están equipados con un spit y un clavo, tarea realizada en 1995 por quienes la abrieron (los americanos Eli Helmuth y Paul Buttler).
Con estos ascensos, ya serían 15 los chilenos que han coronado su cumbre. Puede que se me escape uno que otro por ahí, pero si tuviera que hacer una lista cronológica, rápida y somera, el resultado sería algo así como: Alejandro Izquierdo, Dagoberto Delgado, Gino Cassasa, Claude Bastress, Gonzalo Puga, Ricardo Dorado, Rodrigo Echeverría, Darío Arancibia, Jorge Casanova, André Labarca, Pablo Besser, Andrés Zegers, Fanor Velasco, Carlos Pinto, Felipe Gonzáles y Roberto Albornoz.
Adicionalmente hubo intentos fallidos a las Torres por dos cordadas diferentes: por un lado, André Labarca (Chile) y Sergio Echeverría (México), y por otro Xavi Llongueras (España) y Christian Cuq (Chile). Estos últimos ya habían intentado algunas semanas antes el Fitz Roy, esfuerzo que falló debido a que la rimaya de entrada a la Brecha de los Italianos estaba demasiado abierta.
También hubo asedios al Cuerno Central. Mauro Vázquez, Felipe Gonzáles Donoso y Darío Arancibia le hicieron empeño el 16 de enero. Se levantaron a las 04:30 de la mañana, subieron desencordados en medio de clima inestable hasta la sección de granito, luego continuaron en simultáneo (dado que las dificultades no pasaban del 5.8) y, tristemente, debieron devolverse justo debajo del torreón final porque el tiempo empeoró lo suficiente como para transformarse en peligroso.
Con respecto a la Antártica, los chilenos Rodrigo Fica y Osvaldo Usaj, más los australianos John Bath y Damien Gildea, participaron en una expedición a la isla Livingston, grupo de las Shetland del Sur, Península Antártica.
El objetivo era ascender sus principales cumbres y obtener mediciones acuciosas de sus altitudes. Para ello estuvieron 26 días en una meseta de nieve ubicada al norte de la Cordillera Tangra. En ese período sólo tuvieron 3 días de tiempo razonable, en los cuales ascendieron el monte Bowles (822 m) y la altura principal de la isla, el monte Friesland (1.700 m).
Ambos fueron segundos ascensos absolutos (tras escaladas de un grupo español en 1991).
Resto del Mundo
En África, un largo y sacrificado proyecto llegó a buen término. Alumnos ligados al grupo de montaña de la Universidad Diego Portales, Francisca Larraín, Patricio Moreno, Álvaro Riffo, Nelson Orellana, Cristián Muñoz y Mario Arredondo (líder), ascendieron en la primera quincena de marzo la ruta Machamé al Kilimanjaro (5.898 m), la montaña más alta de África. Este pico, si bien no posee mayores dificultades técnicas, aún es un tremendo desafío logístico y monetario para quienes vivimos en este rincón del mundo, razón que justifica su inclusión aquí.
Eduardo Mondragón volvió a visitar Canadá en enero, es decir, el invierno boreal. Su intención fue escalar cascadas de hielo y mixto de dificultad. Durante las cuatro semanas que permaneció en el área de Canmore, Alberta, estuvo con renombrados exponentes de la disciplina, entre ellos Rob Owens y Will Gadd. A su haber se trajo, entre otras, Nemesis (160 m, WI6), Polar Circus (700 m, WI5), The Sorcerer (210 m, WI5), Swank (M8-), Arriba (M7) y Half´n Half (M6+).
En febrero, siguiendo la misma línea aunque al otro lado del océano, Francisco Morales alcanzó dificultades de M6 y WI6 en los valles invernales de Francia e Italia: Les Viollins (150 m, III/6º), Jerónimo (650 m, V/5º) y Directe des Ombres (420 m, V/5º). Quizás haya sido el primer chileno en escalar a tal nivel en aquellas latitudes.
En el mismo viejo continente, entre el 2 y el 7 de febrero, Pablo Crovetto hizo dos intentos invernales a la Arista Zmutt del Cervino (4.478 m, también conocido como Matterhorn), vía localizada en el lado suizo de la montaña. Ambos esfuerzos fueron frenados por mal tiempo.
Por último, las actividades de Matías Prieto en Nueva Zelanda. Acompañado de Rodrigo Condeza, el 20 de octubre hizo un intento al monte Aspiring pero no fructificó por mal tiempo. El 13 de noviembre volvieron, por el Filo Suroeste (800 metros y 3+ en escala escocesa) y fue ahí donde ocurrió el incidente del rescate. Tiempo después, el 3 de marzo, Prieto subió el monte Malaespina (3.042 m) por la ruta East Spur (3), junto a Cameron Steart y otro escalador no identificado. Ellos mismo subirían dos días después, el mount Dixon (3.004 m). Finalmente, el 6, acompañado esta vez por Maleck Strackovich, subió el monte Graham (3.184 m, 3+) por la ruta Graham Spur.
Tu tu tu tút tu tuuuuuu
Puf, me cansé... otra temporada como esta y tendré que retirarme.
Para terminar, y como es habitual, la premiación de la temporada en las cuatro categorías clásicas: Mejor Expedición, Mejor Ascenso Técnico, Mejor Deportista y Mejor Iniciativa.
Mejor Expedición, La Brújula de Uranio, para... nadie. Desierto. Se requería, al menos, que fuese un objetivo de preparación compleja, que hubiera tenido éxito, que nadie se hubiera muerto, que aportara al desarrollo deportivo nacional y que tuviera una cantidad significativa de integrantes nacionales. Como verán, ningún viaje en estos últimos seis meses cumplió estos requisitos.
Mejor ascenso técnico, La Jeringa de Plutonio, para... el primer ascenso en solitario a la Pared Sur del Morado, por Felipe González. Esta actividad fue tan buena que me llevó a pensar seriamente en colgar mis grampones, porque, después de esta escalada, cualquier cosa que yo haga será banal (mis más sinceras envidias). Mención más que honrosa para Meza, Pontoriero y Vilarasau por su liberación en las Torres del Brujo.
Mejor Deportista, El Ajo de Molibdeno, para... Felipe González Donoso. ¿Razones? Pared Sur del Morado en solitario, Torre Norte del Paine por "Taller del Sol", intento Cuerno Central, ruta nueva a la Pared Sur del Arenas... En la temporada que termina, González fue sencillamente el mejor de todos.
Mejor Iniciativa, La Colchoneta de Tungsteno, para... el colectivo y caótico re-equipamiento de Los Domínicos... aunque aquí tuve mis dudas.
Está claro que esta acción revivió un lugar que había permanecido botado, transformándolo en una alternativa válida para quienes viven en Santiago y no tienen mucho tiempo disponible para escalar. Pero también es cierto que la feroz polémica que se desencadenó (debido a la disparidad de criterios) le quitó esa aura mágica y encantadora que este tipo de actividades debería tener.
¿Qué hacer?
Ante la duda, volví a mis raíces y me pregunté a mí mismo: mismo, hoy, tal como quedó, e independiente de todo lo que se diga, ¿es una colaboración a la comunidad montañera nacional? Sí. ¿Fue la mejor del semestre? Sí.
Entonces, la Colchoneta de Tungsteno para todos los fundamentalistas cabezas calientes que re-equiparon Los Domínicos.