Temporada Baja 2004
La Columna del Anticristo
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Temporada Baja 2004
Por el Anticristo (enero 2005)
Un poco tarde, debido a la discusión sobre un Proyecto de Ley de cuyo nombre no quiero acordarme, les entrego el resumen de la actividad nacional en la Temporada Baja 2004.
Abarca desde abril a septiembre, sólo están los eventos con algún tipo de relevancia deportiva y en los que participaron chilenos (o extranjeros radicados). Siempre es posible que aventuras extraordinarias hayan quedado afuera, ante lo cual les solicito, ¡oh! hermanos, que me lo hagan saber.
Vamos, vamos, vamos, que la gente lo pide.
24 Años Después
Hubo su cuota habitual de sangre y perdidos, pero, aparte de accidentes como una fractura de tibia y peroné en el Plomo y una muñeca con esguince en el Cortaderas de Barroso (cerca de la entrada a la mina disputada de Las Condes), no hubo nada grave que reportar.
Lo que sí resaltó fue la noticia que, después de realizar un análisis de ADN, se identificaron los restos de un cuerpo encontrado en febrero de 2003 en la sexta región. Se trata de Pablo Miranda, andinista desaparecido el 7 de febrero de 1980 cuando intentaba el volcán Tinguiririca.
Ese día, Miranda había partido solo del campamento a las 6 de la mañana con la idea de hacer cumbre. El tiempo era bueno en ese momento pero cambió rápidamente con el correr de las horas, hasta que se desató una tormenta en regla que provocó que el joven se extraviara tras su regreso de la cumbre.
Tenía 24 años.
Todo Vale
La expedición de mayor impacto medial en este período corrió por cuenta del intento de Andrónico Lúksic al Everest (la primera comercial organizada por chilenos).
Lúksic, piedra angular de la familia que posee la segunda fortuna más grande en Chile, llegó más bien adulto a la práctica del montañismo, lo que quizás explica por qué siempre lo ha hecho como "cliente". Imbuido por la pasión que esta disciplina genera, realizó con el pasar de los años expediciones a Bolivia, Argentina, Antártica y Ecuador, probablemente siempre enfocado con la idea de ir al Everest.
Su expedición, netamente centrada en su figura, fue organizada por Rodrigo Jordán y causó escozor entre los puristas, quienes siempre han considerado el Techo del Mundo un lugar al cual sólo debieran llegar los más capaces; no quienes tienen dinero.
El intento se estructuró en base a cuatro grupos: los clientes (a Lúksic se le sumó una joven nacida en Singapur llamada Annabelle Bond), un completo staff de apoyo, un equipo de sherpas de altura (Sherpa Angi, Sherpa Rama, Sherpa Alden y Sherpa Shulding) y un grupo de montañistas nacionales como guías: Misael Alvial, Ernesto Olivares y Eugenio Guzmán.
El objetivo era simple: que Lúksic subiera con oxígeno el Everest por la ruta del Collado Sur. Secundariamente, darle la oportunidad a Olivares de ser el primer chileno en ascenderlo sin oxígeno.
La expedición propiamente tal comenzó el 2 de abril. En un primer envión equiparon hasta el campo 2 (6.500 m) y luego, en un segundo, hasta el campo 3 (7.200). Tras descansar a baja altitud, volvieron a la montaña y el 14 de mayo se establecieron en el campo 4 (7.950 m) para intentar cumbre.
Partieron esa misma noche. Pasaron por el Balcón a las 5 de la mañana; a las 11 arribaron a la cima sur y a partir de las 12:30 todos hicieron cumbre (acompañados por el grupo de sherpas): primero Olivares, luego Bond, más tarde Lúksic, Guzmán y Alvial.
Y ahí es cuando empezaron los problemas.
Lúksic ya de subida había manifestado un estado severo de agotamiento; incluso en la Cima Sur estuvo a un tris de devolverse (si prosiguió sólo fue porque sus guías le aseguraron que no lo abandonarían y también, hay que admitirlo, porque tuvo agallas). Para peor, su velocidad de ascenso era seriamente afectada por una lesión en la rodilla, la cual, al parecer, no se lo había comentado a nadie.
Eso terminó por pasarles la cuenta al regreso. Todos los guías nacionales descendieron sin oxígeno (sólo usaron algunos "conchitos" que iban encontrando en las botellas que habían usado en la subida). Lúksic se quedó sin el vital elemento entre el Escalón Hillary y la Cumbre Sur, lo que le hizo demorarse 35 minutos en avanzar los pocos metros que los separaban (allí había una botella para él). Después, ya en la tarde, se desencadenó un fuerte viento que les hizo las cosas más difíciles. Se hizo de noche y, luego, se toparon con los grupos que iban a la cumbre en el intento del día siguiente, demorándolos aún más por el tráfico que se produjo en las cuerdas fijas.
Finalmente, arribaron al Collado Sur a las 1:45 horas del 16 de mayo, tras 27 horas de actividad. Hipóxicos, deshidratados y helados a morir, pero sanos y salvos.
Con respecto a Olivares, lamentablemente no tuvo opción de intentar la cumbre sin oxígeno, debido a que se le manifestó previamente que tal aspiración no era coherente con los objetivos últimos de la expedición (la cual era asegurar el éxito de Lúksic).
Lo bueno de la historia es que por primera vez una expedición comercial chilena va al Himalaya y tiene éxito, lo que merece felicitaciones para todos los involucrados, desde Jordán hasta los guías.
Lo malo fue que el día de cumbre tuvo un pésimo performance. Llegaron tarde a la cima (haber estado entre los primeros grupos de la temporada no es excusa), fueron muy lentos en la subida (debieron haberse devuelto) y fue negligente que los guías se quedaran sin oxígeno. Desgracias han ocurrido por menos que eso.
Otra cosa. Me parece impresentable que los eventos ocurridos tras alcanzar la cumbre hayan pasado absolutamente desapercibidos, ocultos por una especie de espiral del silencio en la cual han caído todos: sus protagonistas, los medios de comunicación, el público y, también, quienes les han entregado premios y homenajes. Eso no está bien.
En ese sentido el montañismo es parecido a la farándula. Si un grupo (o una persona) va en silencio, no dicen nada a nadie, y tratan de llevar los afanes de la expedición como un asunto de vida privada, entonces tienen todo el derecho a exigir que éste se respete y, como tal, guardar silencio acerca de los incidentes en los cuales se ven involucrados.
Pero si hacen difusión, dan entrevistas, colocan despachos en Internet, hacen conferencias de prensa y realizan un manejo mediático importante, entonces, como tal, deben estar dispuestos a ser sinceros con las cosas que no salen como están planeadas. Como dice Mark Twaigh; cada vez que hablas de lo que vas a hacer, pierdes un poco de tu libertad.
O como digo yo, quien dice medias verdades también dice medias mentiras.
Himalaya
La otra actividad nacional fue el esfuerzo de Gastón Oyarzún por ser el primer chileno en subir un 8.000 en solitario, para lo cual se dirigió al Shishapagma (8.047 m).
Partió de Chile a principios de abril. Viajó hasta Nepal y luego cruzó a China. Logró montar dos campamentos (a 5.900 y 6.400) desde donde el 9 de mayo hizo un intento de cumbre. Sin embargo, debido a los fuertes vientos que se presentaron ese día, optó por regresar desde los 7.200 m.
Dado que su permiso de escalada expiraba una semana después, no tuvo tiempo para un intento adicional.
El Shishapagma ha sido ascendida por chilenos solo en una oportunidad; fue en 1991 por Mauricio Purto, Ítalo Valle, Fernando Luchsinger y Luis García. Después han habido dos intentos: Joaquín Oyarzún en el 2000 y Misail Alvial en 2003 (también en solitario).
Crece el Atrevimiento
En la Patagonia estuvo lo mejor: ¡cinco expediciones!, ¡cuatro de ellas en invierno! Algo que no se veía hacía décadas.
La primera fue un intento de un grupo de la USACH al Nevado Risopatrón. Participaron Fernando Millar (líder), María Fajardo, Andrés Jorquera y Alberto Pérez. Partieron el 25 de abril desde Santiago, el 28 llegaron a Puerto Edén y el 29 desembarcaron en el estero Falcon.
Debido a los espesos bosques y pantanos, les tomó 10 días instalar un campamento a 950 m, enfrente del Risopatrón. A partir del 11 de mayo trataron de avanzar infructuosamente hacia el glaciar Norte, sector clave para acceder a la montaña. Fueron detenidos por la geografía del lugar, especialmente por los agrietados sistemas de grietas.
Dado que se les acababa el tiempo, decidieron cambiar de objetivo y el 16 de mayo realizaron el segundo ascenso al cerro Lucero (1.752 m). Regresaron por donde vinieron y fueron evacuados el miércoles 26.
El Risopatrón registra sólo una escalada, realizada a mediados de los años 80 por el afamado escalador italiano Casimiro Ferrari. El primer ascenso al Lucero se hizo el 2000, por Claudio Gálvez (QEP), Rodrigo Villalobos, Víctor Guaico, Daniel Rutland, Mauricio Durán, Christian Cross y el mismo Millar.
Pueblo Chico, Infierno Grande
La segunda expedición de la temporada corrió por cuenta de la UMAG y tenía como objetivo realizar el primer ascenso invernal del monte Italia, en la cordillera Darwin. El grupo original estaba constituido por Alfredo Soto (líder), Nelson Bravo, Rodrigo Villegas, Patricio Aguilera, Víctor Núñez y Mauricio Bahamondes.
Como preparación, en junio subieron un pico aparentemente inescalado del cordón Prat, conocido como Esmeralda. Para ello, viajaron el 25 de junio a Puerto Natales, al día siguiente colocaron un campamento intermedio, y el 27, Bravo, Villegas y Soto hicieron cumbre en medio de fuertes vientos y bajas temperaturas. La altitud alcanzada era aproximadamente de 1.530 m.
Tiempo después se supo que otros montañistas, Sergio Núñez, Carlos Ortiz y Marcelo Díaz, habían estado en la misma zona dos meses antes, alcanzando el 12 de mayo Ortiz y Díaz una cumbre cuya descripción y altitud coinciden con la del otro grupo, razón por la cual éstos claman para sí el primer ascenso del Esmeralda.
Volviendo al grupo de la UMAG, después de la experiencia del cordón Prat se enfocaron en Darwin. Su idea era repetir la ruta de los italianos del año 56, en el sector de los montes Italia y Francés, vía caleta Olla, en el canal Beagle.
Sin la participación de Bahamondes (excusado por problemas de salud) llegaron al área el 9 de julio. Lamentablemente no pudieron cruzar el glaciar Francés dado que el paso Italiano se les presentó muy difícil. Se retiraron el 17 de julio, llegando a Punta Arenas dos días después.
El monte Italia fue ascendido por primera vez en 1937 por Gustavo Fester, Hans Teufel y Stefan Zuck. La segunda en 1956 por los italianos Luis Barmasse, Luis Carrel y Camilo Pellisier, en una expedición dirigida por Alberto D'Agostini.
Y con respecto al cordón Prat, las otras montañas que se le conocen son el Tenerife y el Prat, pero hay varios otros picachos bien interesantes que todavía esperan sus primeras ascensiones.
En el Hielo
La tercera de la temporada estuvo en manos de un grupo de montañistas formados en la UC pero que ahora se agrupan en un club denominado "Andino Universitario".
Tenían en carpeta hacer un intento al Aguilera (2.450 m), quizás la montaña inescalada más alta del Campo de Hielo Sur. Pero, al fallar el vital apoyo de la Armada de Chile, redirigió sus esfuerzos al volcán Lautaro. Participaron Abdo Fernández (líder), Ghislaine Arecheta, Cristián Vásquez, Nicolás Vön Graevenitz, Francisco Urzúa y Cristián Morales.
Partieron de Santiago el 17 de julio. Llegaron el 22 a Chaltén, con algo de retraso por problemas logísticos,. Ahí Morales se enfermó y tuvo que ser evacuado (posteriormente se sabría que había sido afectado por un síndrome Nefrítico que lo mantuvo hospitalizado en Santiago por 45 días).
Tras varios porteos, el 1 de agosto llegaron al refugio Eduardo García (instalado por el Instituto de Campo de Hielo Sur al norte del paso Marconi).
Descartado de plano el Lautaro por los retrasos que habían sufrido, el 3 de agosto ascendieron la arista oeste del Gorra Blanca (2.890 m) y el 5, Fernández, Vön Graevenitz y Arecheta intentaron el Lliboutry (1.900 m), la cumbre más meridional del cordón Gaea, devolviéndose a unos 60 metros de la cumbre por dificultades técnicas.
Al día siguiente, iniciaron el largo regreso que finalizó el 13 de agosto en Santiago.
La Cumbre o la Muerte
La cuarta fue la de un grupo de amigos que realizó el primer ascenso invernal al San Lorenzo (3.706 m), la montaña más grande de la Patagonia.
Eran Pablo Besser, Camilo Rada, Mauricio Camus y Manuel Bugueño.
El objetivo original era realizar una travesía por todas sus cumbres, pero, dado la gran cantidad de nieve encontrada en los valles inferiores, se enfocaron solamente en subir la ruta normal (conocida como Agostini).
Salieron de Cochrane el 7 de agosto y les tomó 5 días en llegar al base. El 14 subieron a dormir al Campo 1 en medio de un cielo despejado, aunque con bajas temperaturas. Lamentablemente, Camus debió devolverse debido a una tendinitis.
Para aprovechar el buen tiempo, decidieron saltarse el Campo 2. Partieron del 1 a las 5:00 AM, progresando lentamente; a las 17:00 hrs. se puso el sol y, una hora más tarde, llegaron a 30 metros de la cumbre, en la base del hongo somital.
Cómo no era fácil, y dado que estaban a obscuras, optaron por bajar. Tras descender algunos cientos de metros, Besser experimentó agotamiento y fueron obligados a hacer un vívac improvisado a 3.350 m. Larga noche, con sensaciones térmicas de -30°.
El día siguiente amaneció despejado. Sintiendo que en realidad no habían subido la montaña, Rada y Bugueño decidieron regresar y escalar el hongo cimero. Ante tal determinación, Besser accedió en acompañarlos.
A las 11:00 hrs. estuvieron en el mismo sitio dónde se habían detenido el día anterior. Bugueño lideró la escalada, usando estacas de nieve y una pala para eliminar los sectores sueltos. A las 12:40 hrs. hicieron cumbre.
Estuvieron de regreso a las 18:00 hrs.
Riesco Express
La última actividad en la Patagonia ocurrió más al sur. Rodrigo Echeverría, Carlos Bascou y Francisco Larraín intentaron el Ladrillero (1.850 m), una montaña localizada en la isla Riesco y que no cuenta con ascensiones a la fecha.
Partieron de Santiago el 14 de agosto, con la idea de realizar un acercamiento por vía marítima, pero, debido a que se toparon con malas condiciones para navegar, tuvieron que hacerlo por tierra. Lo intentaron dos veces, pero el mal tiempo les impidió llegar muy lejos. Regresaron a la capital el 29 de agosto. Quince días round trip. Echeverría, Bascou y Larraín fueron miembros de la expedición de la UC al Makalu el 2001.
Posteriormente, el 10 de noviembre del 2004, el Ladrillero sería ascendido por primera vez por un grupo de la NOLS Patagonia, quienes reportaron una altitud de 1.722 metros.
Nace una Estrella
En la zona central no hubo mucha actividad.
Quizás lo más meritorio fue un nuevo ascenso de la Cara Sur del Altar, realizado el 18 de septiembre por Juan Henríquez, un montañista de 23 años nacido en Pucón.
Henríquez subió el 16 de septiembre junto con Andrés Zegers, dedicándose ese día a escalar cascadas de hielo. Infortunadamente, un pedazo de hielo golpeó un ojo de Zegers y se lo dejó lo suficientemente hinchado como para obligarlo a regresar.
Pero Henríquez se quedó. El 18 partió muy liviano a las 6 de la mañana desde Piedra Carvajal. Subió por una canaleta de pendiente pronunciada (70° max., WI2+) por donde caían piedras, pedazos de hielo y duchas de nieve, algunas de las cuales fueron bastante peligrosas. Después de 400 metros de ascenso llegó hasta el hombro izquierdo que guarda el acceso a la cumbre. Dado que el tiempo estaba inestable, empeorado por el frío que tenía (debido a su vez a un precario equipamiento), decidió devolverse en el acto, sin ir a la cima. Regresó desescalando por la misma ruta, a la cual denominó "Viajando Liviano".
Si bien Hernández puede ser poco conocido para la comunidad capitalina, su experiencia se extiende por 10 años y no es menor. Ha estado en Frey, Fitz-Roy, Río de Janeiro, Cordillera Blanca y otros lugares, demostrando un potencial que probablemente dará que hablar pronto.
Night Climbing
Yosemite vio la visita de varios chilenos.
Darío Arancibia y Francisco Parada escalaron Munginella (5.6, 3 largos) y Aftersix (5.7, 5 largos). Luego Arancibia, con escaladores extranjeros, escaló Nutcraker (5.8, 5 largos) y la cara Este del Leaning Tower (5.7, A2, 10 largos).
Ignacio Morales también hizo lo suyo. Escaló en el día la pared noroeste del Half Dome (700 metros, 5.9, C1), junto al español Ignasi Amat. Partieron a las 6:30 hrs., alternándose los largos pero progresando en empalme cuando podían; terminaron 15 horas después (a las 21:30).
Luego, esta vez con otro español (Jósep Esquirol) hizo Lurking Fear (600 metros, 5.7, C2) en la cara oeste del Capitán.  Partieron a las 6:30 hrs., dividiéndose la ruta en bloques de tres largos cada uno. Infortunadamente, en el 13 (de un total de 19), se hizo de noche. Escalar a obscuras nunca ha sido fácil y pasaron algo de miserias hasta que terminaron la ruta al día siguiente, a las 8:30, algo así como 26 horas después de haber partido.
Racha
Patricia Soto y Rodrigo Fica realizaron un largo periplo que los llevo por Rusia y Asia Central.
Primero estuvieron 3 semanas en el Cáucaso. La idea principal era ascender la montaña más alta de Europa, el Elbrus (5.642 m), pero por un sector glaciado y solitario localizada en la vertiente suroeste. El 3 de junio arribaron al área, el 5 se metieron en la montaña y el 9 tuvieron que escapar, después de capear un frente de mal tiempo.
Ya sin tanta holgura, volvieron a la montaña aunque esta vez por su ruta normal. Tras participar en el infructuoso rescate de un montañista, hicieron cumbre el 13 de junio, en el que sería el segundo ascenso nacional femenino de esta montaña.
De ahí se dirigieron a Bezengi, otra estupenda área ubicada en el Caúcaso oriental, donde subieron el 17 de junio el Brno (4.100 m, PD).
Tras una corta estadía en Moscú, se dirigieron a Kazajastán para enfocarse en el Khan Tengri (7.010), la segunda montaña más alta del Tian-Shan y el sietemil más septentrional del mundo. Estuvieron tres semanas en la montaña a partir del 7 de julio, logrando llegar sólo hasta el campo 2, situado a 5.400 m. La decisión de regresar se debió principalmente a las dificultades a las que se estaban enfrentando.
Musho Lucho
Perú es un país bien visitado por andinistas chilenos. Eso no es novedad. Lo que es escaso es la búsqueda de nuevas rutas o recorridos de gran dificultad.
Pero lo que hizo Andrés Zegers es una excepción. Tras un período de aclimatación trabajando como guía, junto con el alemán David Bruder hizo la primera ascensión de la cara Noroeste del Ocshapalca (5.881 m, MD), una ruta de 10 largos de hielo (65°), tres mixtos y un muro vertical de nieve blanda que terminaba en una cornisa (de la cual sólo salieron tras cavar un túnel). Se demoraron 11 horas idea y vuelta desde un campamento ubicado en la morrena, a 4.800 m.
Después se fueron al valle de Parón, donde escalaron la ruta normal de la Esfinge, en libre y a vista, en 3 horas y 57 minutos, estableciendo un nuevo récord de velocidad (el anterior era un poco menos de 7 horas). La ruta fue abierta en 1985, tiene un desnivel de 750 metros y está graduada como 5.11+.
Finalmente, hicieron una ascensión de velocidad a la cumbre sur del Huascarán (6.768 m) por la vía del Escudo (D+). Partieron desde el poblado de Musho y subieron los 3.600 metros de desnivel en 14 horas y media. Estuvieron de regreso tras 23 horas y 57 minutos.
Todo lo anterior en una semana. La última de julio.
Salón de la Fama
Menos palabras, más acción.
Brújula de Uranio por Mejor Expedición, para... el primer ascenso invernal al San Lorenzo. No sólo por su éxito, sino también por su resistencia a considerar escalado el cerro sólo porque llegaron a la base de un hongo somital (a diferencia de otros grupos). Un perfecto ejemplo de lo que una expedición debe ser. Qué envidia.
Jeringa de Plutonio por Mejor Ascenso Técnico, para... Andrés Zegers por la escalada a la Cara Noroeste del Ocshapalca. Nueva y difícil ruta llevada a cabo en un estilo impecable. Qué envidia.
Ajo de Molibdeno por Mejor Deportista, para... Andrés Zegers. Una persona que puede, en una semana, abrir una ruta difícil, batir un récord de velocidad en una pared de granito y escalar en el día la montaña más alta de Perú, demuestra claramente como ha de ser el deportista del siglo XXI: polifacético, fuerte y rápido. Probablemente el mejor montañista chileno de todos los tiempos. Qué envidia.
Finalmente, Colchoneta de Tungsteno por Mejor Iniciativa, para... las cajitas de cumbre del Banco de Chile (menciones honrosas para el Choriboulder organizado por Micah Ortúzar, Helmut Koking y Juan Fernández, y la aparición de la revista digital "Escalando" de Ignacio Morales). A pesar de la polémica que siempre genera la relación montañismo y dinero, aún así, me alegra ver que algo de recursos llegan a la actividad, y de una manera bastante más democrática que otras iniciativas. Después de tantos años de ver como los escaladores se humillan por unas migajas, al menos, ahora, algunos pudieron hacerlo con un poco de dignidad.
Qué envidia.