Anticristo: Temporada Alta 2004-2005
La Columna del Anticristo
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Temporada Alta 2004-2005
Por el Anticristo (mayo 2005)
El período recién terminado fue bueno. No, no, no, no. No fue bueno. Fue ¡muy bueno!
Más que eso. Extraordinario. Uno de los mejores en los últimos años. Como si de repente hubiera explotado toda esa energía y pasión que de seguro existe, pero que hasta la fecha no se había expresado en logros concretos.
Fue tal la actividad que, a diferencia de otras ocasiones, esta vez no me quedó otra que presentar los hechos en un cierto orden cronológico (en vez de la habitual agrupación geográfica), dado que varias personas se estuvieron moviendo de un lado para otro y era importante ver cómo iban progresando a medida que la temporada avanzaba.
Otro cambio con respecto a los recuentos anteriores es que esta vez voy a agradecer explícitamente a quienes me ayudaron en la obtención de los datos, colaboración sin la cual este esfuerzo habría sido tortuoso. Advirtiendo que puede que se me quede alguien afuera, quería agradecer públicamente la gentileza y paciencia de Sergio Echeverría, Alfredo Soto, Max Meza, David Valdés, Mikel Martiarena, Fernando Saénger, José Edwards, Darío Arancibia, Francisco Morales, Carlos Pinto, Waldo Farías, Andrés Zegers, Felipe González Díaz, Ignacio Morales, Francisco Medina, Eduardo Mondragón, Camilo Rada, Eugenio Guzmán y Juan Henríquez. A todos ellos, muchas gracias.
Y, como siempre, la canción. Este resumen trata de actividades realizadas entre octubre del 2004 y marzo del 2005 (ambos inclusive), sólo incorpora a la comunidad nacional (chilenos o extranjeros residentes) y enfocado al aspecto deportivo de la disciplina.
Sur Rojo
Esta vez los accidentes graves fueron dos, ambos en el sur de Chile.
El primero ocurrió el 1 de marzo en el volcán Villarrica. Un cliente de 24 años de edad, la israelí Rut Gilboa, sufrió heridas en su bajo vientre cuando descendía haciendo un "potogán".
Al perder el control de la maniobra, la pica de su piolet se le enterró en algún sector entre la pierna y el pubis, pasando a comprometer intestinos y estómago. Fue evacuada al hospital San Francisco de Pucón y luego derivada a Temuco, donde fue operada en dos ocasiones para tratar de paliar un severo cuadro de septicemia. Sin salir de su gravedad, aunque estable, fue evacuada a Buenos Aires el 10 de marzo para continuar allí su tratamiento.
Antes de criticar, hay que ser justos. Hoy bajar de esta montaña en "potogán" es habitual en las excursiones guiadas; es parte de la “diversión” que se ofrece. Por lo tanto, es comprensible que un guía en particular tenga problemas en negarse a que sus clientes lo hagan, toda vez que “todos los demás lo están haciendo”.
Pero eso no quita que sea una soberana estupidez. Siempre se ha advertido de lo peligroso de esta maniobra, especialmente si es hecha por inexpertos. Seguir permitiéndolo es negligente.
El segundo incidente aconteció el 26 de febrero al interior de Chillán, cuando el excursionista y abogado de 41 años de edad, Roberto Benvenuto, sufrió una grave caída en el sector de Shangri-La, la cual al final le terminaría por provocar su muerte.
Dado que no existen testigos directos de la tragedia, sólo podemos hacer presunciones. Benvenuto estaba haciendo una caminata y, al parecer, se habría perdido. Una vez que cayó la noche trató de forzar la salida por un sector que resultó abrupto y se cayó. Terminó polifracturado, sin poder moverse debido a una cadera rota y apenas consciente por un traumatismo encéfalo craneano. Agonizó por tres días hasta que expiró en algún momento entre el martes 1 y el miércoles 2 de marzo.
Sur Blanco
En cuanto a lo positivo, lo primero a comentar fue la actividad del proyecto “Mwono” realizada por 7 alumnos de la Universidad de Magallanes en la zona de la península Antonio Varas. Ellos eran: Alfredo Soto (líder), Nelson Bravo, Rodrigo Villegas, Víctor Núñez, Patricio Aguilera, Natalia Armijo y la alemana Gudrun Pollak.
El grupo salió de Punta Arenas el 28 de octubre y se aproximaron vía terrestre hasta la Hostería Perales, en el área del cordón Chacabuco. De ahí cruzaron el fiordo de Última Esperanza y desembarcaron cerca de la punta de diamante que se forma entre éste y el Erezcano. Lidiando con los típicos problemas de moverse entre la turba austral, el 30 de octubre alcanzaron una cumbre de 1.480 metros que denominaron "Nao San Luis" (en honor del barco de Juan Ladrilleros).
Regresaron sin problemas, reportando la existencia de otras dos cimas piramidales que esperan por futuros ascensos.
El Patio Trasero
En la zona central, en la última semana de octubre, Max Meza y el español Mikel Martiarena abrieron "Aitona" (IV°, 1.000 m), una vía que corre por los contrafuertes orientales de la Pared Sur del Arenas.
El 12 diciembre, Francisco Morales y Eduardo Mondragón abrieron la segunda ruta a la Cara Sur del Yamakawa. Se trata de “Realidad Paralela" (D, 5.5, 65º, 700 m), un recorrido que va más a la izquierda de aquella realizada por Juan Pardo y Dagoberto Peña décadas atrás. Se demoraron 7:30 hrs. ida y vuelta, escalando siempre desencordados.
Garbanzo cultural: el primer ascenso del Yamakawa fue hecho el 10 de noviembre de 1965 por Mario Puig y Masanori Nakato.
Cerca de ahí se encuentra el punta Italia (4.863 m). El 21 de diciembre, Andrea Garrido, Valentino Rota, Rodrigo Ponce y David Valdés le hicieron una nueva ruta denominada "Directa Oeste" (D, 5.8, 8 largos, 450 m), esfuerzo que les requirió 18 horas round-trip.
Ellos ya habían intentado la ruta un año antes, cuando pretendieron la arista norte. Garbanzo anecdótico: aquella vez a Valdés se le cayó un zapato al estero del Morado, perdiéndolo for ever. Estuvo 4 días usando zapatillas de escalada y, de bajada, no le quedó otra que romper unas colchonetas y hacerse unos zapatos ad-hoc.
Estos cuatro amigos pertenecen al Club Andino Universitario, grupo de reciente formación constituido por montañistas venidos de la Universidad Católica. Su creación es nada más que la respuesta natural ante la cobardía de las instituciones que antes los habían acogido pero que, ahora, tras el accidente en el Campo de Hielo Norte, sencillamente se han hecho los desentendidos.
Por esos mismos días, José Edwards y el alemán David Bruder realizaron la primera verdadera escalada en el día de la Pared Sur del Morado (el ascenso de 1994 de Besser-Farías fue con un vívac en la cumbre).
Edwards y Bruder salieron de Lo Valdés a las 5 de la mañana del 20 de diciembre. Les tomó 7 horas en llegar al campamento (cerca del pie de pared). Al día siguiente partieron a las 5 de la mañana, para empezar a escalar a las 6:30. Lo hicieron en bloque, con Bruder punteando los primeros 6 largos y Edwards los 4 siguientes. Ambos, usando sólo zapatillas de escalada (la cascada la hicieron en simultáneo). A las 3 de la tarde estuvieron en la cumbre, donde permanecieron media hora. Para bajar, después de descender por una canaleta, empotraron un nudo y rapelearon hacia el portezuelo Mirador-Morado. Tiempo total: 15 horas.
Sur Frío
Mucho más lejos, pero todavía en diciembre, varios montañistas chilenos estuvieron involucrados en actividades en Antártica, aunque sólo dos de ellas guardan relación directa con montañismo.
La más importante fue "High Antárctica", liderada por el australiano Damien Gildea y donde participaron los chilenos Camilo Rada y Rodrigo Fica. El objetivo principal era subir las montañas más altas del Sentinel Range y medirlas con GPS. Aunque estrictamente hablando no se trataba de una expedición deportiva, los ascensos que tuvieron que hacer para llevar a cabo su trabajo representaron un aporte deportivo y, como tal, merecen ser comentados.
Usando la agencia ALE como operador logístico, arribaron a Patriot Hills el 1 de noviembre. Estuvieron bloqueados por mal tiempo hasta el 16, cuando volaron al campamento base del Vinson. Desde ahí se movilizaron en repetidas ocasiones a lo largo de su ruta normal, algo necesario para acceder a las cumbres que tenían como objetivo. Realizaron labores hasta el 5 de enero, el 6 regresaron a Patriot Hills y el 14 estuvieron en Punta Arenas.
En los 73 días que permanecieron en Antártica, 50 de los cuales fueron en el Sentinel Range, realizaron el primer ascenso de la temporada al Vinson (convirtiendo a Rada y a Fica en los 16° y 17° chilenos en hacerlo), fueron los primeros en pasar la noche en su cumbre (esperando 7 horas para que el GPS recopilara datos), realizaron los segundos ascensos del Kershaw y el Mañana, ascendieron 8 montañas vírgenes (incluyendo la que era la más alta inescalada de Antártica: 4.841 m), subieron varios puntos secundarios (dentro de ellos el pico Jaca), fueron los primeros hombres en recorrer la meseta sureste y, además, repitieron el ascenso del Vinson para ratificar la altitud que habían obtenido previamente (el resultado final fue de 4.892 metros, cinco menos que la anterior lectura oficial).
No fue éxito rotundo. El plan inicial de la expedición también incluía escalar el Craddock, Gardner y Tyree, objetivos mayores que lamentablemente debieron ser descartados debido a una desacertada estrategia de trabajo.
La segunda actividad que merece ser comentada es la realizada por el conocido empresario nacional Andrónico Lúksic, quien, abocado a su deseo de completar el proyecto de las Seven Summits, se dirigió al Vinson los últimos días de noviembre. Esta vez venía acompañado de su hermana Gabriela (también como cliente) y los guías nacionales Misael Alvial y Ernesto Olivares.
Usando a la agencia ALE para el transporte, arribaron a Patriot Hills, volaron al campo base en un Twin Otter, hicieron un campamento intermedio (entre los I y II clásicos) y el 6 de diciembre llegaron al campo III (3.700 m). Tras un día de descanso atacaron cumbre, Lúksic encordado con Alvial, Gabriela con Olivares. Sin mayores incidentes fueron remontando las pendientes finales del Vinson hasta hacer cumbre.
Con esto, Lúksic completaría su cuarta diana de las 7 que se requieren (tendría Aconcagua, Kilimanjaro, Everest y Vinson; les faltaría Denali, Elbrus y Puncak Jaya). Lo que a veces se olvida de mencionar es que, de rebote, también lo estaría cumpliendo Alvial (que reúne las mismas de Lúksic; Olivares tiene una menos: le falta el Kilimanjaro).
Con respecto a Gabriela Lúksic, su ascenso al Vinson la convierte en la primera sudamericana en hacerlo (y, según mis datos, la segunda latinoamericana; primera fue la mexicana Karla Wheelock, quién lo subió a fines del 2002).
La lista de ascensos chilenos al Vinson sobrepasa ahora la segunda decena, por lo cual ya estamos entrando a la etapa de indiferencia. Como despedida, aprovecho de presentar en orden cronológico el listado completo de compatriotas que lo hicieron: 1) Alejo Contreras; 2) Mauricio Purto, Ítalo Valle, Fernando Luchsinger y Jaime Roca; 6) Rafael Mesa, Juan Marisio y Patricio Mora; 9) Rodrigo Jordán; 10) Gino Cassasa y Jorge Quinteros; 12) Nelson Sánchez, Fernando Bravo y Julio Contreras; 15) Rodrigo Mujica; 16) Camilo Rada y Rodrigo Fica; 18) Misael Alvial y Andrónico Lúksic; 20) Ernesto Olivares y Gabriela Lúksic.
Garbanzo justiciero: tal como se aprecia en la lista, no es Mauricio Purto el primer chileno en subir el Vinson, sino que Alejo Contreras (en rigor, el primer latinoamericano). Lo hizo el 20 de noviembre de 1985 (en lo que sería el séptimo ascenso de la montaña), cuatro años antes que la expedición de la Ruta Lógica.
Quiero ser preciso en esto para evitar malos entendidos. No estoy implicando que Purto haya "mentido" al respecto, porque él siempre afirmó que la suya fue la "primera expedición latinoamericana" (lo cual es cierto), nunca afirmando que eran los "primeros latinoamericanos".
Para ser más justos todavía, hay que comentar que esta práctica es común en el ambiente. Sólo por citar otro ejemplo, la expedición organizada por Rodrigo Jordán al K2 en 1996 utilizaba el mismo recurso, al decir que era la “primera expedición sudamericana" y no “los primeros sudamericanos” (mérito que recae en el argentino “Sebastián de la Cruz”, quien lo subió en 1994).
El Patio Trasero II, Su Pasado lo Espera
Vuelta a la zona central. A principios de enero Armando Moraga y Felipe González Díaz abrieron una nueva ruta a la Pared Sur del Morado (5.8, D, 600 m), una que transcurre por la vertiente suroeste y que se junta a la Tangol-Vásquez en sus últimos largos.
Ellos partieron de Baños Morales el 2 de enero a las 4 de la mañana, estableciendo su campamento a mediodía. Al día siguiente partieron a las 4 AM llevando consigo dos cuerdas de 75 metros de 8.8 mm. Tomaron un diedro-canaleta algo echado ubicado 50 metros a la izquierda de la vía Tangol-Vásquez. Hicieron 11 largos, uno de los cuales fue un mixto fino de 65 metros. Llegaron a la cumbre y, en el descenso, tuvieron que hacer 3 rapeles. Arribaron al campamento 15 horas después de salir, en lo que sería la segunda ascensión de la pared en el día.
Sería bueno acotar que el mismo Moraga y González, junto a Eduardo Mondragón, ya habían intentado hacer este recorrido la primera semana de diciembre, pero tuvieron que abortar debido a un inesperado frente de mal tiempo.
En algún momento antes del 10 de enero, Andrés Zegers, acompañado por nuestro ya conocido Bruder (el mismo de la Pared Sur del Morado con Edwards), hicieron el más extraordinario encadenamiento realizado a la fecha en los Andes Centrales: la Pared Sur del Arenas, la punta Zanzi y la Pared Sur de San Gabriel en el día.
Estos mutantes partieron escalando el Arenas en simultáneo, con Zegers en la punta, lo que les tomó 6:20 (para bajar sólo necesitaron una hora). En la Zanzi hicieron tres largos en simultáneo, esta vez con Bruder adelante, hasta llegar a la cumbre (que no veía visitas desde hacía 5 años). Tiempo total de 6:30. En San Gabriel empezaron a escalar de noche; Bruder punteó hasta el inicio del “Super Dülfer” y ahí se cambió con Zegers; bajaron caminando por la canaleta para hacer un tiempo de 4:48.
Eso, más lo que les tomó conducir y tomarse un té, les dio un tiempo total de 20 horas.
Pero si lo anterior ya representaba un salto cuántico, lo que vino después sencillamente nos dejó con la boca abierta. El 13 de enero, Zegers y Carlos Pinto también repetían la pared Sur del Morado, en las mismas 15 horas y fracción que Edwards y Bruder habían realizado un mes antes, tan sólo que esta vez fue ida y vuelta desde... ¡Baños Morales!
Partieron a la 1 de la mañana. Les tomó cuatro horas y media llegar al plateau; 30 minutos después estuvieron al pie de ruta. Escalaron en libre hasta el comienzo del diedro, donde cambiaron a modalidad “simultáneo”; la primera parte liderada por Pinto, la segunda por Zegers. Salvo un pequeño sector en el paso Vásquez (la travesía), no realizaron ni un simple aseguramiento estándar en toda la ruta. A las 11:00 de la mañana estaban en la cumbre sur, cuatro horas y media después de empezar.
Los superlativos vienen fácil. Fue, lejos, el ascenso más rápido realizado a la fecha, el tercero en el día (pero la segunda por la Tangol-Vásquez) y la primera vez que alguien repite el itinerario (porque Pinto ya había hecho la pared en el 2003 junto a Diego Vergara).
Zegers no se detuvo. En la segunda quincena de enero, esta vez acompañado del alemán Ralph Jaiser, subió el Morado, el Cortaderas y el Punta Italia, para terminar abriendo una ruta nueva al Loma Larga (5.404 m). Lo hicieron por un glaciar de 40°-50° que se descuelga de la meseta Cortaderas-Loma Larga. Desde ahí tomaron una arista con pasos de mixto de IV° que los dejaron en la ruta normal.
Finalmente, el brillante enero de la zona central terminó con la apertura de otra nueva ruta a la cara este del punta Italia. Se denomina "Capo di Tutti" (5.8, A1, 600 m), a manos de Darío Arancibia y Felipe González Donoso.
Con esto serían cinco las rutas abiertas al Punta Italia: la "Gervasutti" (primer ascenso, glaciar este y arista norte, abierta en 1934 por Gervasutti y Binaghi), la "Normal" (glaciar oeste y arista norte, por Meier, Hoffmann, y Fergadiott en 1945), la "Petohoff" (arista sur, hecha por Ramírez y Muñoz en 1960), la "Directa Oeste" (ya comentada más arriba, por Garrido, Rota, Ponce y Valdés) y la ya descrita "Capo di Tutti" (González y Arancibia).
Condón Granito
Mientras el Cajón del Maipo desbordaba talento, más al sur, un grupo de amigos se dirigió al cordón Granito. Eran Ignacio Morales, los españoles Mikel Martiarena y David Segurado, Waldo Farías, José Edwards y el alemán David Bruder.
La aproximación les tomó 5 días, 2 de ellos utilizando mulas hasta el Rincón de los Guanacos. Establecieron un depósito en el glaciar Cipreses y luego dos campamentos: uno en el hombro norte del cerro Sandra y otro en el glaciar de las Agujas.
Por diversas razones, a la semana se retirarían Farías y Bruder, y a la segunda, Martiarena y Edwards. Morales y Segurado serían los únicos que permanecieron los 21 días que duró la expedición.
La actividad que realizaron en conjunto fue tan prolífica que sencillamente es imposible de detallarla en su totalidad. Entre las más importantes están la ruta nueva al Hernán Cruz (4.600 m) llamada “Las Mulas del Apocalipsis” (D+, IV, 5.9, 45°/50°, 770 m), tres ascensos a la hasta entonces virgen punta María Ángeles (4.300 m), tres rutas sobre el cerro Sandra (4.200) e innumerables nuevas vías en el glaciar de las Agujas (Ilusión, el Velero, la Maestra, la Melliza Chica, el Penitente...)
Casi Casi
Si enero fue sinónimo de zona central, febrero lleva el apellido de Paine.
Partamos con el intento de Alejandro Mora y José Edwards a la Torre Central del Paine por la ruta Bonington, un objetivo que sonaba como irrealizable a los escépticos ojos de los más viejos, dado que Mora sólo tenía dos semanas de tiempo libre. Edwards, por si ya lo olvidaron, venía de hacer el primer ascenso al Morado en el día y de participar en la expedición al cordón Granito.
Entraron al Parque el 2 de febrero. Cinco días después, en medio de fuertes vientos, pudieron hacer un intento. Lamentablemente, tras alcanzar el col Bich, no dieron con la ruta correcta y perdieron dos horas en encontrarla, algo que después les terminaría de pasar la cuenta. Escalando siempre de forma tradicional, con Edwards en la punta, llegaron a las 7 de la tarde a lo que el topo les indicaba como el último largo. Edwards siguió sus indicaciones (las cuales le indicaban moverse a la izquierda). Pero una vez que tuvo visión de conjunto se percató que la cosa no iba por ahí porque la verdadera cumbre estaba más atrás. Para alcanzarla tendría que rapelear, hacer una travesía más a la izquierda y luego escalar 35 metros... Mucho. Además que se hacía tarde y estaban cansados. Una vez que Mora llegó hasta donde estaba Edwards decidieron emprender el descenso.
Las buenas noticias fueron que el viento paró casi mágicamente una vez que empezaron a bajar, así es que en sólo tres horas pudieron arribar al col Bich. Las malas, que en medio de la oscuridad no dieron con las pasadas entre los slabs y tuvieron que hacer un vívac a pelo en espera de más luz, lo cual ocurrió a las 5 de la mañana del día siguiente.
Bajaron sin mayores incidentes. Mora se retiraría del Parque el 10 de febrero y Edwards 10 días más tarde.
Este esfuerzo es el que ha estado más cerca de completar la ruta. Los otros intentos fueron el del Club Alpino Italiano en 1984 (Giorgio Cattoni, Dagoberto Delgado, Rodrigo Mujica, Alejandro Izquierdo, Gino Cassasa, Vivianne Cuq, Francisco Medina, Francisco Arias, Judith Aránguiz y Claude Bastress), el del DAV en 1994-1995 (Pablo Besser y Esteban Chacón, quienes se retiraron tras hacer dos intentos en medio de mal tiempo), los realizados por Sergio Echeverría en 1998 (el primero con el peruano José Castañeda hasta el largo 9; el segundo tres días después hasta el largo 12, con un escalador húngaro) y el realizado en marzo del 2001 por Eduardo Mondragón y José Morales (llegando hasta el vívac, largo 16).
Con todo esto, y siendo rigurosos, la única vez que la cumbre de la Torre Central del Paine ha sido visitada por un chileno fue en 1996, cuando Andrés Zegers, junto al estadounidense Steve Schneider, hicieron la primera repetición a la ruta "Rosso Disera", aquella abierta por Mario Mánica, Fabio Stedile y Fabrizio Defrancesco (VII°, A3, 700 m).
Sur Molido
Mientras Edwards y Mora se jugaban su opción, había otros dos grupos en los alrededores.
Uno de ellos era el compuesto por Ignacio Bravo y Carlos Pinto (que se venía tras su warp-climb en la sur del Morado). Ellos querían abrir en estilo cápsula una ruta nueva a la pared este de la Torre Norte. Lamentablemente, tras terminar los porteos, Bravo no se sintió bien y tuvieron que desistir.
Ante esta inesperada situación, Pinto se cambió de vertiente e intentó "Taller del Sol" junto con la escaladora francesa Anne Boucault, pero se bajaron después de dos largos. Más tarde, esta vez acompañado por el húngaro Gàbor Babcsàn, se metió a la vía "La Última Esperanza" (6b+, A2, 500 m), aunque en la parte superior se conectaron con los últimos largos de "Taller del Sol". Una vez alcanzada la antecumbre, Gobchart no quiso continuar y a Pinto no le quedó otra que devolverse.
El otro grupo al que hacía referencia era Andrea Garrido y David Valdés (quienes habían abierto una de las rutas nuevas al punta Italia). Estuvieron 20 días en la zona, en los cuales hicieron dos ascensos y un intento, más que meritorio considerando que ésta era su primera visita a la zona con la idea de escalar.
Entraron al parque el 4 de febrero. Seis días después escalaron la ruta Monzino a la Torre Norte del Paine, convirtiendo a Garrido en la segunda chilena en hacerlo (tras el ascenso en 1984 de Claude Bastress). El 17 de febrero, en medio de fuertes vientos, subieron la cara suroeste del Aleta del Tiburón. El 19 se fueron al Cuerno Principal, pero no llegaron muy arriba; tras salir de la línea de vegetación decidieron devolverse debido al mal tiempo.
Sur Argentino
Al mismo tiempo, pero al otro lado de la frontera, en el área de Fitz-Roy, el 8 de febrero Juan Henríquez se convirtió en el primer chileno en pisar la cumbre de la aguja Mermoz (2.732 m). Lo hizo acompañado de los brasileños Silvio Neto y Álvaro Oliveira, por la ruta “Argentina” (5.10a, A1, 21 largos, 600 m).
Apenas llegaron al parque se fueron inmediatamente a Piedra del Fraile y, de ahí, al vívac. Los primeros 300 metros los hicieron en simultáneo, hasta llegar al pie de la gran fisura, donde colocaron el primer relevo. De ahí, los largos más difíciles los punteó Oliveira, siempre semi-acompañados por otra cordada de brasileños que los seguían de cerca (Bernardo Cruz y Nicolau Secuelado). Cuando creyeron que estaban cerca de la cumbre, dejaron todo colgado en uno de los spits de la ruta “Pilar Rojo”, para descubrir después con espanto que todavía le faltaban uno 70 metros bien expuestos. A pesar de hacerlo en libre, no se demoraron mucho en llegar a su cumbre.
El regreso fue azaroso, con caída de material y cuerdas cortadas. Tras hacer 15 rapeles tuvieron que detenerse a pie de pared para dormir y descansar, cosa que nadie pudo hacer por el frío (y también porque se les ocurrió ponerse uno arriba del otro para abrigarse). Seis horas después bajaron y completaron la escalada en 35 horas ida y vuelta.
Algunos días más tarde Henríquez y Oliveira se dirigieron al campo Bridwell para intentar la ruta “Ciaro di Luna” a la Aguja Saint Exupery, pero las peripecias pasadas en la Mermoz les terminó de pasar la cuenta. No fueron más lejos del vívac de los polacos y se retiraron tras estar 15 días en el Parque “Los Glaciares”.
Garbanzo trivia: la ruta “Argentina”, hoy considerada como la "normal" a la Mermoz, fue abierta por primera vez en 1974 por los argentinos Héctor Cuiñas, Fermín Olaechea y Guillermo Vieiro.
Hubo otra escalada en Fitz Roy que involucró a un chileno: Andrés Zegers, con su ascenso a la cara suroeste de la aguja Desmochada (2.650 m). Lo hizo en 36 horas junto al español Isaac Cortés y el canadiense John Red. Ellos originalmente pensaron que se trataba de una ruta nueva, a la que catalogaron como "Dieta del Lagarto" (VI 5.11+, A1+, 800 m), pero después reconocieron que compartía muchos largos con El Facón (V+, 5.12ª, A1, 16 largos), abierta por Bowers, Bransby y Tresch el año pasado.
La Desmochada es una aguja del cordón del Fitz Roy, en un subsector donde también está la Aguja de la Silla.
Otra Torre Norte
Francisco Rojas, Rodrigo Fica y Darío Arancibia establecieron una nueva ruta a la Torre Norte de Rengo, denominada “Séptimo Arte” (700 m, 17 largos, A2+, 5.9). Fue abierta entre el 10 y el 19 de febrero, en estilo cápsula. Esta ruta no sólo es la primera a la Torre Norte que recorre el característico zócalo negro de la pared, sino que también es la única que une el valle con su cumbre a través de una escalada continua (las vías existentes se saltan ese sector vía terreno de III°). Ellos recibieron la ayuda de Felipe González Donoso en los dos primeros días de escalada (quien precisamente fue el que punteó el largo más difícil).
Ese mismo fin de semana González Donoso y Waldo Farías establecieron una nueva variante a la ruta "Tutti Frutti" (la primera vía abierta en la pared). Consta de 10 largos, de los cuales son nuevos los 4 últimos: 3 abiertos por Farías y José Edwards tiempo atrás y uno final liderado ahora por González Donoso. La dificultad global es 5.10d.
Con esto, la Torre Norte de Rengo ya posee 3 rutas principales y dos variantes.
Salón de la Fama
Apenas puedo escribir una mísera línea más. Tras 9 hojas de escaladas, miserias y alegrías, estoy agotado. Destruido. No me queda ninguna palabra... Estoy vacío... Por eso mismo, vamos al grano.
Brújula de Uranio por Mejor Expedición, para... cordón Granito (E-). Netamente deportiva, cumplió la PAPA y tuvo éxito. Punto. Jeringa de Plutonio por Mejor Ascenso Técnico, para... Andrés Zegers por su escalada a la Desmochada. Punto. Ajo de Molibdeno por Mejor Deportista, para... Andrés Zegers. Punto. Finalmente, Colchoneta de Tungsteno por Mejor Iniciativa, para... nadie. Punto final.