Anticristo: Temporada Baja 2007: Dulce
La Columna del Anticristo
VERSIÓN PDF Versión PDF
Temporada Baja 2007: Dulce
Por el Anticristo (enero 2008)
Habiendo visto en la columna anterior los accidentes, ahora corresponde repasar las principales actividades del montañismo nacional en la llamada temporada baja del 2007.
Estamos hablando de alpinismo, con aquellos ascensos (o intentos) que reflejaron algún grado de progreso deportivo, ocurridos entre abril y septiembre del 2007 (inclusive), hechos por chilenos o extranjeros residentes, en Chile o en el resto del mundo (o sea, la comunidad nacional) y, como siempre, si encuentran algún error o desean hacer algún alcance, por favor, escríbanme para hacer las correcciones del caso (si es que procede).
Este recuento pudo ser realizado gracias a la ayuda de Rodrigo Echeverría, Nicolás Gutiérrez, Ignacio Morales, Fernando Saenger, Elvis Acevedo, Fernando Millar, Pablo Bésser, Fernando Fainberg, Matias Meyerholz, Carlos Vásquez y Nicolás Von Graëvenitz, quienes amablemente me facilitaron parte de la información que aquí ustedes encontrarán.
Todos Para Uno...
En Himalaya dos expediciones nacionales coincidieron en su esfuerzo por subir el Nanga Parbat (8.125 m), en el mismo período de tiempo y por la misma ruta (la “normal”, o Kinshofer).
Una de ellas estaba ligada formalmente a la Universidad de Santiago. Comandada por Luis Álvarez, la constituían además Andrés Jorquera, Adolfo Dell’Orto, Alex Cattán, Jorge Cartagena y Fernando Millar. Al otro grupo se le identificó como Expedición UC y era liderada por Carlos Bascou, siendo sus otros miembros Rodrigo Echeverría, Ernesto Olivares, Cristián García-Huidobro, Pablo Gutiérrez, Francisco Larraín y el alemán Michael Söldner.
El equipo de la UC fue el primero en partir. Saliendo hacia Pakistán en forma diferida, y tras 2 días en auto y 3 a pie, fue la primera expedición en arribar al campamento Base (4.200 m) el 9 de junio. La USACH, si bien en un principio tenían fechas similares de partida, tuvo que resolver diversos problemas de último minuto que hicieron retrasar su llegada al Base hasta el 19.
Los de la Católica, bien organizados, se abocaron a equipar la ruta con cuerdas fijas y, en el proceso, habilitaron sus campamentos superiores. La USACH tuvo que hacer lo mismo, aunque forzando un poco los tiempos como una manera de recuperar los días perdidos. En tales lares pasó junio y las primeras semanas de julio, luego de lo cual los campamentos I (5.000 m), II (6.100 m) y III (6.800 m) quedaron listos.
El 15 de julio Cartagena tuvo que abstenerse de continuar (debido a una severa tos). Descendió acompañado por Dell’Orto y, como Cattán estaba afectado por una dolencia lumbar, el intento de cumbre de la USACH se estructuró en torno a Jorquera, Millar y Álvarez, quienes llegarían el 16 de julio al campo IV, el último (7.400 m). Ellos no salieron al día siguiente hacia la cima dado que previamente habían acordado hacer un esfuerzo en común con los de la UC. Éstos arribaron en la tarde del 17 (Olivares, García-Huidobro, Gutiérrez y Söldner) a su propio campo IV (ubicado un poco antes del de la USACH).
La UC partió a las 10:30 PM del 17; la USACH a medianoche. Söldner y Millar se devolverían antes que amaneciera, pero el resto, refinadamente, haría cumbre. Álvarez a las 7:18 (primer chileno), Olivares a las 7:41 y, luego, en el transcurso de la mañana, Jorquera, Gutiérrez y García-Huidobro.
La bajada para los chilenos duró varios días y, más allá del obvio esfuerzo físico y natural cansancio, se desenvolvió sin problemas. Entre el 20 y 21 de julio estuvieron de regreso en el Base, sellando con ello un buen rendimiento.
Frío Profundamente Malo
Mientras ocurría lo del Nanga Parbat, otros hacían lo mismo en el Campo de Hielo Norte (CHN), adónde se dirigió la expedición “Frío Profundo”, liderada por Pablo Bésser, con el objetivo de realizar varios ascensos invernales en la zona comprendida entre los glaciares Leones y Nef, un área visitada muy pocas veces en el pasado (neozelandeses a principio de los 70 y luego otro grupo de chilenos el 85). Los otros expedicionarios eran Camilo Rada, Mauricio Rojas y Nicolás Von Graëvenitz.
El grupo se desplazó a Coyhaique a principios de julio. Entraron a terreno el domingo 8 vía el valle del Río Leones. Tras los porteos y aproximación de rigor, estuvieron bloqueados 9 días por mal tiempo debajo del paso Cristal (7 de ellos dentro de un iglú), hasta que el 27 pudieron subir y establecer un campamento en el plateau glacial propiamente tal, entre el Siniolchu (2.470 m) y el Hyades (3.078 m), el cual ascenderían al día siguiente (primera invernal y tercer ascenso absoluto).
Luego, el 29, se movilizaron en dirección sur en medio de condiciones meteorológicas mediocres, hasta llegar a las proximidades del cerro Largo (2.850 m) y el pico Naranja (2.430 m), ubicados en la cabecera del glaciar Nef. El 30 estuvo malo, pero el 31 se abrió en la tarde y, sin Rojas, hicieron el segundo ascenso del pico Naranja (el primer ascenso había sido realizado por Casassa, Mujica y Schwahn en 1985). Al día siguiente, el 1 de julio, Rada y Von Graëvenitz realizarían el primer ascenso del cerro Largo, el cual, al parecer, era la montaña virgen más alta que tenía el CHN (ascenso que no fue un paseo, dado que los 500 metros de desnivel que debieron remontar incluyeron techos extraplomados, pendientes empinadas y filos angostos).
De ahí el grupo algo más haría. Recorrerían 20 kilómetros ida y vuelta para llevar a cabo el segundo ascenso del Turret (2.285 m) y también ascenderían una punta de nieve menor llamada Escuela (2.053 m), luego de lo cual, pitazo final, se retirarían. Bajarían por el glaciar Nef y serían evacuados el 10 de agosto por un bote que llegaría a buscarlos a las orillas del lago Plomo, completando con ello 34 días de aislamiento físico.
Chaca Zulu
En Perú, Felipe González Donoso, Armando Moraga y Juan Henríquez se animaron a intentar la cara oeste del Chacraraju, una alta y difícil montaña de 6.112 metros de altitud.
A dicha actividad Henríquez llegaba más que aclimatado. Había subido la arista oeste del Huamashraju (5.700 m), el Caullaraju (5.600 m), el Ishinca y el Toqllaraju (estos últimos dos trabajando), más sendos intentos a la Pirámide de Garcilazo (5.880 m) y la cara norte del Huandoy Norte (6.300 m). Por otro lado, Moraga y González Donoso se venían tras haber escalado el 19 de julio, junto a Felipe González Díaz, la cara suroeste del Alpamayo (en casi 11 horas round-trip).
Para el Chacraraju, nuestros compatriotas se movilizaron desde Huaraz (el centro neurálgico de la zona) y llegaron el 21 de julio al campamento base (Cebollapampa). Al día siguiente instalaron un vívac y se adentraron un poco en el glaciar para constatar el terreno en el cual se moverían. Luego de eso, el 23, tentaron suerte.
A las 2 de la mañana ya estaban en marcha. Comenzaron los largos propiamente tal pasadas las 3 y media, sin sacarse los grampones y repartiéndose la punta. Encontraron severas dificultades, con secciones mixtas de hielo delgado, nieve inconsistente y protección escasa. Pararon a las 8 de la noche, tomándoles más de 3 horas tallar un lugar no tan malo donde luego derritieron agua e intentaron descansar un poco (a pesar del constante drifting que tendía a mojarlos). Retomaron la escalada a las 2 de la mañana, subiendo hasta alcanzar un punto en el filo cumbrero, en el largo 23, a aprox. 5.900 mts. Dieron su mejor esfuerzo para intentar superar unos enormes hongos de hielo que se les interponían por delante, pero tras 3 vuelos, optaron por descender. Hicieron 20 rapeles de bajada siguiendo más o menos la ruta Directa Francesa, terminando la actividad en la hora 50 (no sin algún grado de congelamientos en los dedos de González Donoso).
La dificultad reportada por Armando Moraga es ED+, 95º, 850.
El Molido
¿Qué más?
Sí. Fernando Fainberg y Waldo Farías intentaron abrir una ruta nueva en el día al Morado por el filo nor-este, pero tuvieron que devolverse en la base de la piramide cumbrera debido a que era un poco tarde (reportaron tramos de escalada fácil pero con roca sellada).
A EE.UU. volvieron Sebastián Rosende, Nicolás Gutiérrez y Antonio Gamboa. El 25 de julio escalaron The Diammond, vía North Chimmney (5.7, 200 m, en solo) para después enfilar por Ariana (5.12, 400 m). Tras una pasada por Touloumne volvieron a Yosemite, donde el año anterior sorprendieron. Ahí hicieron, entre otras cosas, West Face (650 m, 5.11b) y, sin Gamboa, Zodiac en 27 horas (VI, 650 m, A3 o C3F, 5.7, ruta que normalmente toma 4 días hacer usando las técnicas de big-wall estándar).
No fueron los únicos. También Matias Meyerholz y Sebastián Grau pasaron 6 meses en dicho país despellejándose las manos de tanto escalar. Entre otras cosas hicieron el ya comentado The Diamond, pero por Pervertical Sanctuary (IV, 5.11ª, 8 largos), la nariz del Capitán en 30 horas (con el américano Chris Burwell), Lurking Fear en 28, la Regular North West Face en 18, West Face en Leaning Tower, además de la cara norte del Rostrum, Serenity Crack, Sons of Yesterday, The Moratorium, los primeros largos de Freeblast, Cookie Cliff area, Shultz Base, etc., etc., etc.
En el mismo hemisferio, pero al otro lado del Atlántico, entre el 5 y 6 de agosto Carlos Vásquez escaló las Petites Jorasses (3.649 m), en los Alpes Franceses. Lo hizo siguiendo un recorrido que tomó parte de la Cara Oeste para luego enlazar “La Beauté Du Monde” (700 m., ED-inf, A2/VI). Vásquez es un compatriota que está viviendo en Europa desde 2003 y quizás alguno de ustedes lo recuerde porque hace algunos años abrió, junto a su actual señora Eva Martos, el “Gran Diedro del Mai”, en el Cajón del Arenas.
Volviendo a Chile, en los Andes Centrales, durante las vacaciones de fiestas patrias se abrieron dos rutas nuevas en el valle de Morales. Primero, el 16 de septiembre, Elvis Acevedo, Juan Carlos Caro y Jaime Wastavino a la cara este de la Punta Sin Nombre (cerro vecino al Punta Canaletas y San Francisco), con un recorrido de 1.300 metros de desnivel (5.7, 60º promedio, máx. 70º) que denominaron "Lo Que La Montaña Se Llevo" (alusión al equipo que perdieron durante dos intentos previos). Dos días más tarde, el 18 de septiembre, Acevedo y Caro se dirigieron a la cara sur del Chacayas, donde abrieron un nuevo itinerario por un evidente canalón de pendiente sostenida (promedio 55º, máx. 75º) al cual denominaron “El Canalón de los Perros".
Cómo siempre, hubo más cosas (Alpamayo, Esfingue, Zanzi, palestreo, playa y pubs), pero creo que es bueno poner aquí el corte y terminar.
Salón de la Fama
Bueno. Todos premian, así es que yo también.
Brújula de Uranio por Mejor Expedición, para... “Frío Profundo” (entendiendo que las que fueron a Himalaya no cumplían 3 de las características de la PAPA). ¿Méritos del Tata Besser y sus boys? Aislamiento, compromiso, aporte deportivo...
Jeringa de Plutonio por Mejor Ascenso Técnico, para... la escalada a la pared Oeste del Chacraraju por Armando Moraga, Felipe González Donoso y Juan Henríquez. Sí, no hicieron cumbre, pero no se puede negar que la escalada involucrada requirió un exquisito dominio de las técnicas modernas de escalada mixta.
Ajo de Molibdeno por Mejor Deportista, para... desierto. Ya tiempo atrás expliqué qué es lo que se requiere para ganárselo (entre ellos, varias actividades durante el semestre en terrenos diversos). En mi opinión, y considerando el estándar alcanzado en el pasado, no hubo una figura “descollante”.
Finalmente, Colchoneta de Tungsteno por Mejor Iniciativa, para... Fernando Saenger, montañista y abogado residente en la ciudad de Concepción, quien dirigió un esfuerzo, en conjunto con el club Deportivo Perros de los Andes (de Temuco), por impedir que la sociedad Weltgrund cerrara un camino de uso público que servía para ingresar a la Reserva Nacional Nalcas de Malalcahuello. Ellos presentaron un recurso de protección ante la Primera Sala de la Corte de Justicia de Temuco, la cual, el 22 de agostó último, falló favorablemente (para “nosotros”), es decir, ordenó reabrir el camino. Más buenas noticias, Weltgrund no apeló, así es que la sentencia quedó a firme y ejecutoriada. Al menos esta vez... final feliz.
Mis más sinceras y profundas felicitaciones a estos compañeros del sur. Es precisamente este tipo de cosas las que hacen que en las mañanas me despierte con esperanza.
Hacer, más que hablar. Eso es lo que Saenger ha demostrado.