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Temporada Alta 2008-2009: Dulce
Por el Anticristo (septiembre 2009)
Aquí está entonces, la segunda parte del recuento, con las principales incidencias ocurridas en la comunidad de montañistas nacionales, entre octubre del 2008 y marzo del 2009, inclusive.
Odio admitirlo, pero para recopilar la información
aquí contenida tuve que pedir ayuda. Entre ellos, la de Nicolás
Gutiérrez, Claudio Brito, Erick Vigouroux, Darío Arancibia, André
Labarca, Armando Montero, Francisco Parada, Camilo Rada y Elvis
Acevedo. Que lata.
Las reglas del recuento son históricas, simples y cualquier tarado las puede entender: sólo incluye a chilenos o residentes, con actividades de aporte deportivo, entre octubre 2008 y marzo 2009 (inclusive), montañismo (nada de palestreo) y cualquier cosa que no termine en la cumbre, es intento.
Comencemos...
Falsas Cumbres
A principios de diciembre comenzó lo que sería la única actividad relevante este año en el Campo de Hielo Sur, cuando Camilo Rada y Natalia Martínez (Argentina) entraron por el Paso Marconi con la intención de realizar el primer ascenso al Falso Ilse.
Ésta era una montaña virgen de la cual no había ningún tipo de información previa, incluso sin saber cuál era verdaderamente su cumbre dado que su filo somital contenía al menos dos puntos que competían por tal. Tras hacer sendos esfuerzos laterales por determinarlo (incluyendo aquí un recorrido al Valle del Milodón y también subir el Gorra Blanca), se dieron manos a la obra.
El 9 de diciembre cruzaron el portezuelo del filo Oeste del Gorra Blanca, bajaron hacia el norte hacia el circo que forma éste con el Falso Ilse, para luego seguir por la arista que los une. Tras varios largos de cuerda con pendientes de 60° y 5.8 en hielo y roca respectivamente, llegaron a la cima de la cumbre sur, la cual demostró ser, oh suerte, la más alta (aunque con escasa ventaja). La altitud medida, según GPS, fue de 2.507 m.
Perseverancia. Victoria. Satisfacción.
No Hay Primera Sin Segunda
En la zona central, el año partió bien, cuando uno de sus cimas más míticas, el Castillo (5.425 m), vio su segunda ascensión absoluta, logro que genera varias lecturas.
Por un lado, el obvio, pone de relieve el incesante interés y talento de quienes la llevaron a cabo, puesto que tuvieron éxito donde muchos otros fallaron. Pero también, por otro, lo adelantado que fueron sus primeros ascensionistas (Sergio Kunstmann, Eduardo Meyer, Ernesto Hoffman y Ludwig Krahl) quienes colocaron la vara tan alta que tomó más de medio siglo repetir su ascenso. Esto pues, y es bueno hablar a calzón quitado, la aparente escalada en solitario de su Pared Sur de Jurgen Straub (Alemania) es tan poco creíble que ni él mismo se la cree.
Entrando en materia, el 3 de enero del 2009 partieron de Santiago Ralph Jaiser, Felipe González Donoso, Viviana Callahan y Darío Arancibia. Usando caballos y arrieros, establecieron un campamento base a 4.100 metros de altitud y, el 6 de enero, hicieron un primer intento. Remontando canalones, acarreos expuestos, barro duro y algo de escalada, llegaron a un pequeño portezuelo desde donde no era obvio seguir. Tras escalar un largo de roca, y debido a lo avanzado del día, optaron por regresar al base.
Tres días después realizaron un segundo intento, esta vez sin Callahan. Partiendo a las 23 horas del 8 de enero, y aprovechándose del reconocimiento adquirido, hicieron de noche todo lo que habían remontado en el primer intento. De ahí escalaron los 600 metros de una arista de mala roca (que denominaron "El Espolón Final"), un eterno acarreo y, a las 16 horas, ya estaban abocándose a subir la última punta de roca que los separaba de la cumbre. Con González Donoso en la punta, y con una tormenta en ciernes, les tomó dos horas remontar los 200 metros finales para llegar a la cumbre.
Generalmente se omite hablar de la bajada (y aquí también mucho no puedo comentar), salvo que recién llegaron al campamento base a mediodía del 10 de enero, conformando una escalada de 36 horas non-stop. Bajada llena de rapeles, cansancio y en medio de un clima para nada de benigno.
¿Qué más decir?
Nada. Excepto bravo, bravo, bravo.
Historia Este
De ahí Felipe González Donoso se fue para Patagonia con la intención de abrir una ruta nueva en la pared este de la Torre Norte, un desafío ciertamente mayúsculo e inédito para el medio nacional. Puesto que para los que no lo saben, tal sector de la Torre Norte es mucho más vertical y largo que la vertiente oeste, aquella donde transcurren la mayor parte de las nuevas vías que se han abierto en los últimos años.
Haciendo nuevamente dupla con Francisco Parada, partieron el 23 de enero con la idea progresando en estilo cápsula (usando portaledge). Resolviendo dificultades de hasta 5.11- y A2+, fueron capaces de ascender 800 meritorios metros, pero, el 2 de febrero, cuando les faltaba la nada misma, tan sólo 150 metros, tuvieron que abortar debido a las malas condiciones climáticas.
Un rápido pero no exhaustivo recuento de otras actividades de chilenos en las paredes este de las Torres del Paine incluirían el extraño esfuerzo de la expedición de Rodrigo Vivanco a la Torre Sur (1994), al grupo de Juan Sebastián Montes (1994-1995) que terminó por hacer la segunda repetición a la "Fina Línea de Locura", el esfuerzo de Andrés Zegers con sendos compañeros por abrir una vía en la cara este del Peineta (1996 y 1998), el primer aproach de Carlos Pinto a la Torre Norte (2005) y los intentos previos del mismo González Donoso (con Francisco Rojas y el mismo Parada) a la Torre Norte y Torre Central en los últimos años.
Hermanos Gemelos
En agosto y septiembre del 2008, los hermanos Claudio y José Brito habían estado escalando en Yosemite (junto a Julián Martínez) y, como les quedó gustando el asunto, se fueron en enero del 2009 al Valle del Francés, con la intención de aplicar lo aprendido y hacer algún big-wall, idealmente a la Máscara. Incluso llegaron a portear el equipo necesario, pero el clima no se presentó propicio para una cosa como esa y optaron por intentar algo más en estilo alpino.
La decisión acerca de exactamente qué se dio fácil. En esos días trabaron conversación con Dave Turner, el estadounidense que había escalado el Escudo tiempo atrás, quien les recomendó intentar, debido a lo hermoso de la escalada, el Gemelo Alto, una cumbre a la cual él le había realizado el primer intento tiempo atrás.
Los Penquistas (y no es que sean pencas, sino que son de Concepción) le hicieron caso y partieron el 22 de enero. Tras 4 horas de aproximación hicieron 6 o 7 largos por un hombro antes de llegar a la pared principal. Después de cambiar por una arista a la cara norte, tomaron un recorrido propio que, después de 5 largos los dejaría en la cumbre. La bajada, como es habitual, épica, tanto que al llegar a la base de la pared, a las 2 de la mañana del día siguiente, el viento y la nieve eran tales que no les quedó otra que vivaquear, para poder sortear con luz los peligrosos slabs de aproximación. Pero sobrevivieron.
A su línea la denominaron "Variante Chilena" y serían 14 largos de dificultad máxima 5.10b, A0. Aprovecho de comentar que la ruta de Turner es "Right Rabbit Ear" y, por si les interesa, por si están sin trabajo o por si no saben hacer nada más, según fuentes confidenciales, todavía una de las cumbres del grupo de los Gemelos está sin ascensión (justamente la que queda más lejos).
Después de esta escalada, los hermanos Brito intentarían infructuosamente abrir una nueva ruta a la Aleta del Tiburón.
Peinando la Torre Norte
Ahora hablemos de Francisco Rojas y Nicolás Gutiérrez.
Fuerte cordada, tras hacer una pasada por la zona del Fitz Roy tipo "fui y no me gustó", se regresaron a Torres del Paine. Primero escalaron el Peineta, donde hicieron una nueva repetición y la primera nacional a "Duraznos Para Don Quijote" (500 m, 5.10+, A1), ruta abierta por Sean Isaac y Guy Edwards en 1997. Después hicieron tres intentos a la ruta Aste a la Torre Sur del Paine, pero en ninguno de ellos tendrían éxito debido al mal tiempo.
Y de ahí, lo mejor. El 30 de enero partieron a las 5 de la mañana del Campamento Torres y les tomó 5 horas llegar al paredón de la cumbre norte de la Torre Norte del Paine. Escogiendo una línea "relativamente" limpia de nieve y hielo (o sea, la menos mala), fueron escalando por diedros y fisuras estéticas que los dejaron, tras 15 horas de esfuerzo, en la Cumbre Norte. Descender les tomaría toda la noche, hasta llegar al suelo a las 7 de la mañana del 31. Recorrido inédito al que bautizaron "El Húsar de la Muerte" (500 m, 5.10+, A1) y que los dejaría destruidos, física y mentalmente. Incluso Rojas tuvo congelaciones leves en los dedos de las manos y los pies, con uno de ellos quedando más negro que el compañero.
Ahora, aparentemente esta escalada habría sido la primera vez que chilenos abren una ruta en el sector mismo de las Torres del Paine. Pero... no tan rápido señor.
Depende. Si dentro del macizo considerado como "Torres del Paine" sólo consideran a las 3 torres propiamente tal (Norte, Central y Sur), efectivamente "El Húsar de la Muerte" tiene el derecho de considerarse como la primera (lamentablemente lo hecho por Parada y Felipe González Donoso, al no tener cumbre, no cuenta).
Pero, una vez más y no por última vez, es un error no considerar en este subgrupo al Peineta, puesto que es en propiedad una torre más (el hecho que no parece tal vista desde el Mirador de las Torres es sólo un asunto de perspectiva). Si les parece razonable este argumento, en tal caso el logro de ser la primera ruta chilena abierta aquí se lo debería llevar "Capicúa Pastor", abierta por Arancibia y Fica en el 2005.
Y que jué.
Molido
André Labarca y Claudio Retamales realizaron un nuevo intento, el tercero, por terminar "Gaviotín", su proyecto de ruta nueva a la cara suroeste al Cuerno Norte. En un principio con la participación de Sergio Echeverría, después solos, en los 16 días que estuvieron en el Parque, de los cuales 7 durmieron en el portaledge con que contaban, llegaron a escalar 6 largos con dificultades que llegaron al A1+ y 5.10b. Pero después de eso las inclemencias del tiempo los botaron para abajo. Está de más decir que pretenden volver.
En Cochamó, como ya es habitual, la actividad es intensa, variada y difícil de seguirle la pista. Típico que olvido mencionar nombres y hechos de chilenos actuando ahí (pura envidia no más). Quizás lo más relevante fue la apertura de "Fiesta de Monos" (5.10c, A2+), una ruta de 10 largos hecha usando cuerdas fijas por Juan Concha, Sebastián Rojas, Inés Dussaillant, Sean Brown (EE.UU.) y Darío Arancibia. Se ubica en el Valle de la Paloma, en la Pared de los Placeres y sigue el prominente espolón ubicado a la derecha en ese paredón. Una escalada principalmente de fisura típica de la zona (en V, o flaring). Ah, sí, tampoco sería bueno dejar en el tintero lo hecho por Francisco Parada y Clayton Laramie en la Pared de los Profetas, con la nueva ruta de 9 largos denominada "Otro Día, Otro Largo" (5.10, A1).
También meritoria la actividad que desarrolló
Elvis Acevedo. Entre otras cosas, abrió, el 12 de octubre, una nueva
línea de ascenso a la cumbre norte del Rubillas, una que va por
canalones de nieve que esquivan los sectores rocosos (55°). Luego
estuvo en la cordillera de la VI Región (31/01 al 14/02) junto a
Constanza Díaz, donde el 6 de Febrero ascendería la Torre de Flores
y luego harían el primer ascenso a la cumbre principal del cerro
Champagnat (4.027 m), por su filo norte, cumbre a la cual accedieron
desde el Cajón de Flores. Acevedo también realizaría el 29 de marzo
el encomiable esfuerzo de llegar de verdad a la cumbre del Gastón
(3.689 m), puesto que este cerro tiene un torreón somital de 7 metros
de roca de pésima calidad que no había sido escalado nunca antes
(constituido por yeso descompuesto, traten de imaginarse eso).
Similar a la que encontraron el 19 de octubre un grupo del DAV, en los últimos metros de lo que era hasta ese entonces una inescalada cima en el cajón del Navarro, zona del Juncal. Me refiero al esfuerzo de Ulli Sandner, Pedro Pablo Sermini, Gonzalo Cánovas, Álvaro Vivanco y Carlos Fouilloux, quienes bautizaron dicha cumbre como Parque Andino, reportando una altitud de 4.548 metros.
Y ya, para ir terminando, tomando cosas de por aquí y por allá, habría que mencionar el intento que hizo Camilo Rada con Natalia Martínez a la Pared Sur del Aconcagua (29 de enero, devolviéndose un poco antes de las grandes torres), los dos nuevos ascensos a la pared Sur del Morado (Ralph Jaiser/Felipe González Donoso y Nicolás Gutiérrez/Carlos Cajas), que Alejandro Mora y Raúl Zuleta escalaron Capachín Tórtola en la Torre Norte del Paine, etc., etc., etc.
Premiar o No Premiar
O yo estoy perdiendo contacto con la realidad, o hubo poco esta temporada. Al menos, aquí visto en el papel, sólo usé como 4 hojas para describir todo (cuando hubo temporadas que llegué a 10), lo cual explica muy bien lo que viene a continuación.
Brújula de Uranio por Mejor Expedición, para... nadie (el Castillo o el Falso Ilse fueron actividades de pocos días, según la PAPA).
Jeringa de Plutonio por Mejor Ascenso Técnico, para... nadie. Aquí hubiera caído de cajón lo hecho por Parada/González Donoso a la cara este de la Torre Norte, pero debo ser consecuente con los premios anteriores (sin cumbre, no cuenta).
Ajo de Molibdeno por Mejor Deportista, para... nadie. Está claro que Nicolás Gutiérrez, Darío Arancibia y Felipe González Donoso estuvieron a un tris de satisfacer mi exquisito gusto, pero, man, ¿dónde están aquellas cosas que hacen que uno se quede con la boca abierta? Por lo visto, no ahora.
Colchoneta de Tungsteno por Mejor Iniciativa, para... nadie.
O sea, flor de temporada. Primera vez, en años, que nadie gana nadie. Y justo ahora que había un premio de un millón de pesos. No me queda otra que quedarme con ellos no más.
Desatentamente,
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