Anticristo: El Conflicto de Ser Conflictivo
La Columna del Anticristo
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El Conflicto de Ser Conflictivo
Por el Anticristo (septiembre 2008)
Quienes no conocen realmente cómo es el montañismo, imaginan que nosotros somos un grupo de ermitaños felices de pasar frío por el puro gusto, pasando el día meditando acerca de la paz, el amor y la calma en las alturas. Una disciplina donde nadie pelea y, que tal como alguien mucho tiempo atrás me dijo, es tan blanca como la nieve por la cual caminamos (esa onda).
Bueno, la verdad es que para mí todavía sigue siendo un misterio de dónde salió tamaña mentira.
Elevados Gurúes
Es cierto lo que digo. No tengo claro en que momento de la historia mundial se instauró en la sociedad esa retrato de alpinistas/gurúes, que estaban tan por arriba de las preocupaciones mundanas que incluso se suponía que ni siquiera se les debía parar.
Como es de entender, en Chile es la misma canción. Seré viejo, pero no tanto como para darles ejemplos de los 60 o 70, pero sí lo suficiente como para aquilatar que probablemente en las últimas décadas las imágenes de Mauricio Purto, saliendo del aeropuerto de Chile en medio de guirnaldas y cantos tibetanos, o las de Claudio Lucero, colocándose una piedra en el pecho y predicando con voz profunda que así era la montaña (fría y dura), no hicieron más que reforzar el mito.
Lo que explica muy bien por qué cada vez que se hacen públicas las discusiones y escándalos que recurrentemente existen en los ascensos y escaladas, se desata tanta decepción y desengaño. Situación de la cual los únicos culpables somos nosotros mismos, puesto que desde un principio cedimos a la tentación de no ser honestos y dejamos generar, con nuestro silencio, una imagen que no corresponde.
El Club de la Pelea
Ahora, a diferencia del enfoque de los terrícolas, que asumen mucho y se quedan con nada, yo soy de la opinión que es mejor reconocer derechamente que el montañismo es conflictivo, luego de lo cual se ha de luchar y hacer esfuerzos constantes para generar energías positivas en un grupo o cordada.
Como debiera ocurrir en una familia, donde a veces producto de la dura convivencia sus integrantes llegan hasta perderse el respeto, porque asumen falsamente que por el sólo hecho de ser familia todo será amor y no habrá problemas. Cuando la verdad es que las relaciones deben alimentarse continuamente, segundo a segundo, como si se tratase de hacer crecer una planta.
Aplicándolo al montañismo, las peleas en las federaciones, escaladas o expediciones son tan frecuentes que sería torpe no darse cuenta que el conflicto siempre está presente y que debe ser un tema al cual le dediquemos atención. Por supuesto, sería exagerado decir que TODAS las actividades son beligerantes (puesto que no es así), pero les sorprendería a ustedes saber la cantidad de líos que se han producido, algunos de ellos realmente vergonzosos, y que han sido tapados con tierra y concreto para evitar el juicio público (como las discusiones radiofónicas en el Nanga Parbat o las agresiones verbales de que fue víctima Juan Montes en el Everest).
No digo que me guste, y estamos de acuerdo en que no tendría por qué ser así, pero deben recordar que la construcción de cualquier ideal requiere, sí o sí, una cabal comprensión de la realidad. De lo contrario, se corre el riesgo de vivir una fantasía de la cual nunca se podrá salir.
Este es el primer punto que quería compartir con ustedes: el montañismo es conflicto (decimoquinto lema del Anticristo).
La Apariencia del Ser
El segundo mito que deseo atacar, y que está en cierta medida relacionado con el anterior, es que se asume que por practicar montañismo, automáticamente uno se convierte en mejor persona.
Eso es mentira. Falso de falsedad absoluta.
Es tan sólo un concepto errado que no hace más que reflejar cómo se confunden las cosas. Que vivamos o tengamos acceso a experiencias extraordinarias no nos elevan por sí solas a un estado superior de conciencia. Nos dan, sí, la OPCIÓN de llegar a él, pero no es algo dado (decimosexto lema).
Véanlo así. Para una persona que tiene una vida "normal", desempeñándose en la sociedad con reglas y rutina bien pre-determinadas, es difícil poder evolucionar o, mejor dicho, ascender espiritualmente a otro nivel, dado que el individuo no se enfrenta a incidentes claves que lo obliguen a pensar, reflexionar y, finalmente, evolucionar. Hoy en día típicamente los eventos más significativos de cualquier mortal son encontrar un trabajo, dar a luz o enterrar a un familiar querido; acontecimientos que normalmente no son lo suficientemente poderosos para generar cambios de fondo en la gente, puesto que les ocurren a todos, todos los días, y, más allá de lo fuerte que parecen ser, no son más que el mero ejercicio de vivir.
Pero el montañismo da la oportunidad de enfrentarse a cosas que son objetivamente fuera de lo común, que nos sacan de nuestra área de confort, obligándonos a dar lo mejor de nosotros mismos, con el riesgo que en el proceso lo único que demostremos es que somos engreídos, cobardes y mezquinos. Ver a una novia morir por un error nuestro o ser enterrado por una avalancha y darse cuenta que eso sería todo, son cosas fuertes y que PODRÍAN convertirnos en mejores individuos si nosotros las aprovechamos. Pero no es una transformación inmediata. Requiere honestidad, coraje y mucho, mucho trabajo.
Si no están convencidos de lo que digo, es cosa que, por ejemplo, miren a su alrededor y vean como muchos escaladores, a pesar que la vida les ha dado la oportunidad de madurar, siguen siendo tan imbéciles como siempre han sido.
Extraordinarias Circunstancias
La anterior era un reproche a nosotros mismos. Pero pasemos ahora a ver a quienes nos critican.
Quienes las hacen, ya sea la prensa, las autoridades o los compañeros de trabajo, olvidan que la mayor parte de los conflictos se producen en su raíz no debido al carácter irascible de sus protagonistas, sino porque éstos se ven enfrentados a cosas que son importantes. Repito en mayúsculas: COSAS QUE SON IMPORTANTES.
De partida, se arriesga la vida, luego de lo cual podemos agregar un cocktail de factores que se puede hacer tan incendiario como queramos para hacer explotar a un individuo (cansancio, temor, miedo...) Sin embargo, el televidente, siempre viendo el noticiario acostado en la cama tras cenar, no lo ve de esa manera. Para él, observar a dos escaladores sacándose los ojos públicamente es sencillamente algo feo y que demuestra lo mezquinos que son.
Críticas que, por decir lo menos, son desproporcionadas, ya que no consideran el contexto en el cual se está dando la situación. Por ejemplo, otra merluza sería si ellos supieran que uno de los tipos a quienes están criticando tuvo que entrenar duro por 3 años para aprovechar LA oportunidad de su vida, quemando en el proceso sus ahorros y lo que quedaba de relación familiar, para que, justo en el último minuto, el obeso jefe de la expedición le diga que no iba a la cumbre porque tenía que darle la oportunidad al hijo de un sponsor.
La Pregunta Correcta
Hay más cosas. Si, quiéranlo o no, el conflicto siempre va a existir, entonces la pregunta que cualquier grupo debe hacerse no es si se van a tener problemas o no, sino cómo es que se van a resolver.
Situación que es más evidente cuanto más tortuosa y comprometido sea un ascenso o expedición (que es dónde mejor se ven estos eventos). Al incrementarse el tamaño del grupo, y aparecer temas como el financiamiento, la exposición pública o los compromisos, es inevitable que las complejas aristas involucradas hagan sacar chispas. El truco está en evitar que estas incendien a todos.
Si bien es cierto que es posible que a veces estos conflictos se resuelvan solos, naturalmente, lo frecuente es que su solución pase por algún grado de formalización del asunto. Algunas expediciones lo hacen bien, generalmente gracias a la mano oculta o explícita de un buen líder; otras totalmente mal. Hay ejemplos para todo.
Lo que sea, lo importante es que se puedan encauzar las pasiones en forma positiva, para el beneficio de todos, permitiendo que no dañe.
¿Ser y Parece?
Finalmente admitir, oh perdonadme dioses del Olimpo, que me patea profundamente que, en el caso que hayan habido problemas, sus protagonistas lo nieguen rotundamente.
Me refiero a situaciones a como las de grupos que casi llegan a agarrarse a combos y patadas, para al regresar, mágicamente, decir que todo fue perfecto y, luego, cara dura, ponerse como buenos ejemplos de trabajo en equipo. Individuos que merecen mi desprecio, no por haber peleado, sino por su falta de honestidad, consigo y con los demás. También por vender una imagen que no corresponde.
Bueno, Dios castiga, pero no a palos. Blanquean tanto la situación que las historias que cuentan, ya sea a través de las charlas, libros o videos, son tan aburridas que son peores que los videos religiosos. Nadie se enoja, nadie pelea, nadie se tira un peo. Es tanto así, que cuando quiero que mis hijos se vayan a dormir, tomó el libro "oficial" de alguna de estas expediciones, da lo mismo cuál (todos son iguales), y les leo dos frases. Caen dormidos estén donde estén. Fulminante.
Me desvié del tema. Lo central es que por esto, y por mucho más. El conflicto existe.
No lo olviden.