Anticristo: Los Títulos de la Canción
La Columna del Anticristo
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Los Títulos de la Canción
Por el Anticristo (diciembre 2004)
Último capítulo de la larga serie abocada al estudio del Proyecto de Ley 3188, moción parlamentaria que desea regular la práctica de las actividades en zonas de montaña. Léase montañismo.
Seis columnas la preceden ("Perdiendo el Control", "Frágil Memoria", "Aquellas Tardes Felices", "Diálogo de Sordos", "El Polémico Séptimo Considerando" y "El Antiproyecto"), a las cuales se suman otros documentos que es necesario revisar si se quiere profundizar en la polémica (entre ellos, "Los Expertos de Siempre" y el Proyecto propiamente tal).
A estas alturas de la discusión, las conclusiones no son buenas: en su mayor parte los antecedentes generales están equivocados, la estructura que se propone crear es inadecuada y, lo más importante de todo, la funcionalidad asociada es errónea y exagerada.
Razonable
El Proyecto de Ley se organiza en dos títulos. El primero de ellos se denomina "De la Promoción del Desarrollo y la Protección Ambiental en las Zonas de Montaña" y consta de 6 artículos que, pese a lo que podría esperarse, son bastante razonables.
El primero habla de acceso libre a las montañas, explotación sustentable, la importancia del patrimonio ambiental, etc. Políticamente correcto. No tengo ninguna objeción.
El segundo trata de definir lo que es una zona de montaña, pero se queda corto, dado que no incorpora los lugares donde se practica la escalada deportiva. Tampoco las caminatas o exploraciones en lugares "planos", como bosques, pantanos o las islas del sur. Creo que aún hay que depurar el párrafo.
El tercero y el quinto tocan el sensible tema de la explotación de los recursos naturales. Esta materia me supera, porque es compleja y se aleja de mi área de conocimiento. Habría que contactar a otras organizaciones para saber si estos articulados son coherentes con lo que aspira nuestro país.
El cuarto habla genéricamente de la importancia de colaborar con nuestros vecinos en las zonas de montañas transnacionales. Todos de acuerdo, nada que decir.
El sexto establece la posibilidad de restringir accesos en casos de peligro inminente de daño ambiental y el establecimiento de pago por derechos de acceso. Como es hoy en día; nada nuevo, nada especial.
Irrazonable
El segundo título consta de 3 artículos y se denomina "De la Protección de la Vida Humana en las Zonas de Montañas".
Como verán a continuación, los párrafos giran en torno a lo ya discutido latamente. No será necesario volver a repetir toda la argumentación; basta con enunciarla.
El artículo séptimo parte suave:
"Es deber del Estado asegurar la protección de la vida humana en las zonas de montaña".
Si estamos hablando de alpinismo, eso no es verdad. De la misma manera que subir montañas no es un derecho absoluto, tampoco el Estado tiene cierto "deber" aquí. Darle el pase es dejar abierta la puerta para restricciones posteriores cuya finalidad sea intentar "proteger" a uno de sí mismo, idea intolerable en una sociedad que valora la libertad humana (esta línea de pensamiento coincide con la del Instituto Libertad y Desarrollo; artículo "La Montaña es Libre", boletín n° 615, 31 de enero 2003).
Luego, afirma:
"La libertad de explotar, excursionar, escalar y realizar cualquier tipo de actividades recreativas o deportivas en las montañas, tendrán como límite el que sean realizadas en condiciones seguras para los practicantes de estas actividades".
Ya en la columna anterior se repitió hasta la majadería que no existen las condiciones seguras en el montañismo. Lo que precisamente hace tan adictiva su práctica es que la seguridad se maneja en un plano personal, creando, por lo tanto, un problema de definición entre lo que la autoridad quiere y lo que pueden ofrecer quienes la practican.
Artículo Octavo
"Se podrá establecer la exigencia de seguros obligatorios contra riesgos personales de las personas que practiquen deportes de montaña; seguros de viaje, y seguros de rescate y evacuación de las personas que sufrieren accidentes de montaña".
La normativa puede exigir lo que quiera. De ahí a que se cumpla, es otra cosa. El seguro de rescate es el más problemático. No existe hoy en nuestro país, y cuando lo tengamos, en digamos unos 20 años más, será carísimo. Es un problema de mercado (El Antiproyecto).
Lo que no comenté antes fue que es una torpeza exigir seguros obligatorios a destajo. No sólo porque pone barreras de entrada económicas (haciendo su práctica aún más lejana a sus ciudadanos, especialmente los pobres), sino que su fiscalización adolece de los mismos problemas que aquella proposición que obliga a acreditar experiencia (El Antiproyecto).
Artículo Noveno
"La autoridad establecerá categorías de practicantes de deportes de montaña, previa certificación de las instituciones estatales o reconocidas por el Estado para la formación o capacitación de deportistas de montaña".
Mala idea. Porque la mayor parte de los practicantes son personas naturales; la asociación a instituciones es una opción que, en el largo plazo, sólo tiene como objetivo acceder a beneficios. Esta propuesta es un nuevo intento de Control (Perdiendo el Control) y, como tal, equivocada.
"Se podrá limitar el acceso a zonas de montaña, habida cuenta de su nivel de riesgo, a personas que se encuentren habilitadas para la práctica deportiva en la categoría de conocimiento y experiencia respectiva".
El nivel de riesgo es demasiado cambiante. No se puede acreditar quienes sí están capacitados. Limitar el acceso solo es posible en un mínimo de lugares. Los extranjeros estarían en una situación privilegiada o discriminada dependiendo de las soluciones que se implementen (El Antiproyecto).
Consideraciones del Demonio
Hemos terminado. Gracias al cielo. Ya no daba más.
Sólo me queda piel en la yema de los dedos para seis consideraciones finales.
Primero, que el Proyecto, tal como está, no sirve.
Segundo, que es importante que nuestra comunidad fortalezca sus instituciones formales, las cuales están en mejor pie para abogar por nuestros derechos. La Federación de Andinismo, la Escuela de Alta Montaña o el Cuerpo de Socorro Andino, por nombrar sólo algunos, son los candidatos naturales a representarnos en estas instancias y deben asumir, tarde o temprano, lo que eso significa. El hecho que hoy estas organizaciones estén lejos de lo que podrían llegar a ser es otro problema, del cual el Gobierno o los parlamentarios no tienen la culpa. Es nuestro deber recuperarlas y dejarlas en buen pie para los desafíos que se vienen.
Tercero, que hay otros comentarios acerca de este proyecto que yo a propósito no usé por un asunto de autoría intelectual. Pero si alguien desea tener una visión más amplia, le recomendaría consultar el foro "Proyecto de Ley: normas para las zonas de montañas" localizado en la sección general de Tricúspide. En ella podrán encontrar interesantes visiones, dentro de las cuales, una de las que más me gusta es aquel argumento de Daniel Guerrero que ridiculiza las nuevas propuestas señalando que, si se desea ser coherente, entonces habría que exigir seguros de vida y rescate a cada persona que se metiera en el mar.
Cuarto, que, pese a todo lo comentado, la existencia de un comité que reúna a todos los que interactúan con la montaña no es necesariamente una mala idea. Se podría convertir en un punto de encuentro formal que, a la larga, redundaría en mejoras evidentes en el tratamiento de aquellos problemas que requieren esfuerzos interdisciplinarios.
Quinto, que cualquier comisión que se vaya a crear, no puede ser legítima si no cuenta, AL MENOS, con la participación de representantes de las siguientes instituciones: Federación de Andinismo, Escuela de Alta Montaña, Cuerpo de Socorro Andino y la Asociación de Guías de Chile. También debería estar SERNATUR (para entregar su visión sobre el impacto en el turismo), CONAF (por su rol en los Parques Nacionales) y CATA (para que se canalicen formalmente las preocupaciones de las agencias de turismo aventura).
Sexto y último, que es posible que la ley duerma per secula seculorum y nunca sea aprobada. Incluso puede ser que el dicho documento no haya sido más que un "hoax" del cual yo me he colgado estúpidamente. Pero, aún así, a pesar de todo, igual fue útil discutirlo. Un interesante ejercicio que exploró las principales aristas de cualquier tipo de regulación que se nos quiera colocar. Si no es en este proyecto, será en otro.
Es todo. Este fue mi aporte a la discusión general. No quiero volver a saber de un Proyecto de Ley en mucho, mucho tiempo más.
Qué les aproveche y váyanse al infierno.