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Más Acerca de Tubérculos
Por el Anticristo (abril 2005)
Esta es la segunda y última columna que trata de poner perspectiva acerca
de la vida y milagros de las "expediciones" modernas.
En la primera se explicó
latamente de dónde venía mi molestia por el evidente manoseo que la palabra
tiene hoy, junto con presentar cuatro variables que actuarían como un filtro
para determinar cuándo los viajes actuales son realmente dignos de llamarse
"expedición"... y cuándo no.
Las cuatro reglas
estaban reunidas bajo al acrónimo PAPA, el cual hacía referencia a las
condiciones que importaban al momento de hacer la distinción. Éstas eran:
· que involucre
una cantidad significativa de tiempo (Período).
· un acceso complejo, idealmente evento único
(Acceso).
· mínima actividad
de foráneos y nula de locales (Población).
· poca
información (Antecedentes).
¿Qué quedó pendiente?
Varias cosas: enunciar el criterio, ver algunos ejemplos, hacer algunas
reflexiones y también explicar la razón última de esta aparente inocua
conversación.
Todo eso, y mucho más, a
continuación. No se vayan.
Duodécimo Lema del
Anticristo
El criterio que deseo
proponer consiste en nada más que el cumplimiento completo de la
PAPA, el cual se enuncia así:
"Expedición en montañismo es aquella
actividad cuyo desarrollo involucre una cantidad significativa de tiempo, que
se dirija a un lugar cuyo acceso sea complejo (idealmente un evento único),
dónde además no haya población local,
la actividad de foráneos sea mínima y sobre la cual exista nada o muy poca
información"
Veamos ahora algunos
ejemplos. Para ello consideremos tres hipotéticas situaciones: un ascenso al
Alpamayo en agosto por la ruta Ferrari, una repetición en diciembre a la ruta
de los Sudafricanos en la Torre Central del Paine, y un intento al Gongyada en
mayo.
Alpamayo
Esta es una montaña
localizada en el norte de Perú, en la Cordillera Blanca. Para acceder a ella
desde Santiago se requiere, usando un caso promedio, de unas dos semanas ida y
vuelta, aunque en el terreno mismo sólo se necesitan entre 7 a 9 días. Ergo,
basta con este antecedente para decir que no califica para ser expedición (dado
que no cumple con el factor "período").
Pero, por pura
curiosidad, veamos cómo se desempeñan las otras variables. ¿Acceso? No es complicado;
en los términos explicados en la columna anterior, podría partir hoy, mañana o
la próxima semana y da lo mismo (la cadena de eventos avión-bus-micro-arriero
está resuelta y no requiere ningún tipo de esfuerzo excepcional para su
organización). ¿Población? La ruta está llena de gente y ya existen
instalaciones fijas en lo que se considera el campo base principal.
¿Antecedentes? Hay libros, fotografías, relatos y mapas, con descripciones
extensas y detalladas de prácticamente cada sector del ascenso.
La conclusión es clara.
Un intento al Alpamayo en agosto por la ruta Ferrari no pasa ninguna de las
condiciones y, por lo tanto, no es acertado decir que hoy en día para ir a esta
montaña se requiera armar una expedición.
Torre Central del Paine
El segundo ejemplo del
que hablábamos es una repetición a la ruta de los Sudafricanos en su Pared
Este. Debido a las dificultades técnicas involucradas, normalmente se requiere
de varias semanas de trabajo (cumpliendo con "período"), pero llegar
al lugar es fácil (casi lo mismo que organizar un trekking), está lleno de
gente (campamento Torres es un mini pueblo) y, nuevamente, la información es
abundante (incluso la ruta ya fue hecha).
A diferencia del ejemplo
del Alpamayo, que no cumplía ninguna condición, ésta aprueba una, lo cual es
mejor pero aún insuficiente. Tampoco es una expedición.
Gongyada
Finalmente, el caso del
Gongyada. Apuesto que no tenían idea que existía. ¿Estaré bromeando otra vez?
No. Efectivamente
existe. Está en la cordillera del Kangri Garpo, en el Tíbet Oriental, Himalaya.
Es una montaña de 6.423 metros y, hasta donde yo tengo entendido, todavía
inescalada.
En este caso se
aprobarían sobradamente los factores de la PAPA: no hay mucha información
(antecedentes), necesitas al menos de un mes para intentar su escalada
(período), debes organizar la aproximación tú mismo debido a que nadie va a esa
zona (acceso) y probablemente estarás solo en el campamento base por todo el
tiempo que dure el intento (población).
O sea, una
expedición.
Lo que No
El análisis de estos
ejemplos es bien instructivo porque no sólo habla acerca de qué elementos son
importantes para el criterio, sino que también deja ver que cosas no lo son.
Por ejemplo, no habla de la calidad humana de los involucrados, ni los nobles
que son sus esfuerzos, ni del grado de impacto ambiental que se produce.
Tampoco hace referencia alguna a la dificultad técnica.
Detengámonos un poco en
esta última. Para algunos puede parecer extraño que no esté incluido de alguna
manera el tipo de esfuerzo deportivo. Pero, amigos míos, hacerlo sería un craso
error, porque la dificultad técnica puede ser encontrada en lugares tan
cercanos como el gimnasio de escalada al cual vamos, o en la zona de boulder
que está al lado de la carretera. No está asociada a la distancia (psicológica,
física o logística) que debemos recorrer para llegar a una montaña.
"Expedición"
es acerca de la complejidad de una actividad; no dificultad deportiva.
Relativamente Absoluto
Otra característica de
la PAPA es que no considera qué tan cerca vive de la zona a visitar quien
organiza el viaje.
Para explicarlo
comparemos dos hipotéticos intentos al Sierra Velluda en agosto; uno emprendido
por un Watusi y otro por alguien de Concepción.
Aparentemente, el Watusi
encontraría mayores problemas que el penquista en el "acceso" (porque
tendría que escapar de los rinocerontes, tomar un jeep, abordar tres aviones,
un bus, etc., etc., etc.), lo cual quizás incida en el "período"
(necesitaría más tiempo para llegar al lugar), y, debido a la lejanía de
nuestros países y a las diferencias idiomáticas, experimentará una gran
dificultad a la hora de conseguir información útil para intentar el ascenso.
Si se acepta el
raciocinio anterior, habría que concluir que nuestro amigo africano estaría
realizando una "expedición", algo que para un persona viviendo en
Concepción no pasa de ser un "viaje" (en éste último caso sólo se
cumple "población"). ¿Cierto?
Pues no. Error. Hay
varias fallas en esta reflexión.
En primer lugar, porque
cuando hablamos del "período", éste está enfocado en el
"desarrollo" de la supuesta expedición y no cuánto tiempo le tome al
tipo ponerse a tiro de cañón de la ruta. ¿Recuerdan? El hecho que a propósito
no definimos exactamente qué se entendía por "desarrollo" (para dar
cabida a nuestro "sentido común"), no significa que aceptemos
considerar el tiempo empleado en menesteres anexos a la escalada misma. Si el
Watusi perdió cuatro días en algún aeropuerto de África, eso le es irrelevante
a la PAPA.
Pero hay más. El factor "antecedentes"
no admite la relatividad. Si el Watusi no habla español, ese es su problema; no
de la montaña o zona que se va a visitar. La información del Sierra Velluda
existe, tan sólo que para algunas personas en el mundo es más difícil de obtener,
lo cual no es igual a que "no exista". Por eso la cuarta variable
habla específicamente de "nada o muy poca información", sin hacer
mención alguna a la dificultad involucrada en obtenerla.
Puede parecer injusto, y
quizás lo sea. Pero de esta forma, se evita que personas en Japón hablen de
hacer expediciones a las Palestras del Manzano, o que chilenos digan que van a
participar en una al Cervino.
Ni Aquí, Ni en la
Quebrada del Ají
Hay otro punto
interesante de profundizar, uno que está relacionado con "población".
Antes, estoy hablando en
los tiempos de los conquistadores españoles (o incluso hasta en la época de
Livingstone) un grupo expedicionario podía arribar a un lugar y encontrarse con
moradores locales, un caso que parecería demostrar una falla en el criterio
(expediciones que son tales a pesar de llegar a un área con población local
existente).
Pero no es así. Por dos
razones.
Primero, por una
consideración de fondo; y es que estos indígenas encontrados por las
expediciones europeas eran de una índole cultural tan diferente, que establecer
una comunicación y cooperación válida representaba un desafío mayúsculo, tanto
que, a veces, más que una ayuda era un peligro. Su presencia hacía más compleja
la actividad; no más fácil.
Y segundo, razón de
forma, hoy esta situación no se da. Es decir, no existen lugares donde
encontremos tribus que no conozcan al hombre moderno, o que no tengan
conocimiento de quienes somos, o que no estén advertidos de los alcances que
tiene la cultura global actual.
Crítica no ha lugar.
La Escala "E"
Aprovechando el impulso, sería sano hacer una pequeña distinción adicional,
cuantificada por la escala E. Ésta trabaja sobre las actividades que ya
cumplieron la PAPA y tiene como función diferenciarlas en cuanto a su grado de
cumplimiento. Las opciones serían:
· E++: serían las
Expediciones (las antiguas, las de verdad). En teoría, imposibles de realizar
para el hombre moderno, al menos por los próximos 500 años. Ejemplo: Polo Sur
de Scott.
· E+: máximo nivel
al cual puede aspirar un viaje de montañismo en los tiempos actuales.
Cumplimiento cabal y con holgura de todos y cada uno de los factores. Ejemplo:
Gasherbrum II 1978.
· E: si bien es
cierto que se cumplen las cuatro variables, una de ellas flaquea (habitualmente
"acceso" o "antecedentes"). Ejemplo: cordillera Tangra
2003.
· E-: dos o más
variables se cumplen apenas, por lo que es esperable que en el corto plazo
dejen de ser expediciones. Ejemplo: intento Yerupajá 2003.
Más Reflexiones
Algunas consideraciones
finales.
Primero, que estos
análisis hacen expresa referencia a la ruta y la época de la actividad. Eso no
es antojadizo, sino más bien la consecuencia de entender que una misma montaña,
intentada en otra época del año o por una ruta distinta, puede requerir
esfuerzos diferentes. El caso clásico es el Everest: Kanshung Face en invierno
no es lo mismo que el Collado Sur en el pre-monzón. La primera es evidentemente
una expedición, mientras que la segunda... sorpresa, sorpresa, no lo es (¿por
qué?... tarea para la casa).
Segundo, que el análisis
de la PAPA se debe hacer sobre casos promedios. Por ejemplo, el hecho que haya
mutantes que suban la ruta normal del Aconcagua en menos de 24 horas no le es
relevante al criterio (en términos de la variable "período"), porque
para la mayoría de las personas su ascenso todavía requiere más o menos de 12
días.
Tercero y último, que la
PAPA, si bien aquí es explicada sólo en expresiones del mundo deportivo, es
igualmente útil para evaluar las llamadas "expediciones comerciales"
(dado que al criterio no le importan los flujos de dinero que se producen entre
quienes participan de un viaje).
La Razón de Ser
Ok. De acuerdo. Soy el
primero en reconocer que nuevamente divago acerca de cosas teóricas, dignas de
ser conversadas sólo si estamos obligados a permanecer encerrados dentro de una
carpa por días y días. Pero esta vez, aunque no
me crean, sí que había un motivo de fondo para explorar esta línea de
pensamiento, algo relacionado con los resúmenes semestrales que he estado
publicando regularmente estas últimas temporadas.
Por si no lo sabían, una
de las motivaciones originales para hacer estos recuentos fue tratar de llevar
un poco de lógica a la crítica deportiva que se hace sobre nuestra disciplina.
Desde que tengo recuerdos, ésta ha sido pobre y saturada de ineptitud,
situación que alcanza extremos lúgubres a la hora de entregar premios.
Ganadores mediocres, actividades patéticas e ignorancia sublime en todo el
proceso.
Los galardones
entregados por el Anticristo pueden parecer un chiste, pero tras esa aparente capa
de ironía está el deseo de hacer justicia. De nombrar, sin compromiso alguno, a
quienes en verdad han sido los mejores.
Por supuesto, como todo
laurel, es subjetivo y posible víctima de errores (ante lo cual soy el primero
en pedir disculpas), pero esta falibilidad reconocida no anula el deseo de
entregarlos con responsabilidad, quizás con la idea que algún día sean un
contrapeso público a las desafortunadas elecciones del establishment.
Si eso es lo que quiero,
entonces debo darle solidez a mis procesos, para lo cual el primer paso será
definir los criterios con los cuales se escogen los ganadores, esfuerzo que
parte hoy y que será tocado nuevamente cuando corresponda.
Por lo tanto, declaro
solemnemente que la "Brújula de Uranio", el premio a la mejor expedición
del semestre, será entregada a todo viaje cuyo objetivo principal sea hacer
montañismo, que cumpla con la PAPA y que haya tenido éxito (entendiendo por
éste no sólo el cumplimiento de sus metas propuestas, sino que también que
éstas signifiquen algún grado de desarrollo deportivo a la comunidad nacional).
En las cuatro ocasiones
que correspondió dar este estímulo en el pasado, en dos oportunidades quedó
vacante (temporada baja 2003 y temporada alta 2003-2004), y en las restantes
fueron premiadas "Expedición Antártica" (temporada alta 2002-2003) e
"Invernal San Lorenzo" (temporada baja 2004).
En el caso de la primera, se tiene una
expedición E+ clásica. Permanecieron 53 días en el área, para llegar hubieron
de contratar el equivalente a un vuelo charter de la otrora ANI, estuvieron
absolutamente solos todo el tiempo que duró la travesía y no había información
abundante acerca de lo que querían hacer. Su contribución fue la de haber sido
los primeros hombres en realizar la travesía desde el norte de la cordillera
Centinela hasta Patriot Hills.
Con respecto al San Lorenzo, según yo es E-.
Estuvieron aprox. 12 días en el área, enfrentaron un acceso más complicado de
lo habitual debido a la época del año en que se internaron, no se toparon con
nadie y lo que querían hacer jamás había sido realizado. Su aporte fue el de
haber hecho la primera escalada invernal a esta montaña. Su menor calificación
en la escala E se explica porque las variables "acceso" y
"antecedentes" tambalean.
Bueno. Quizás no, talvez sí... Discutible.
Todo es discutible. Pero es un punto de partida.
Así es que ya lo saben. Si quieren sentirse
expedicionarios (y eventualmente ser premiados por ello), tendrán que olvidarse
de viajecitos cómodos, montañas confortables y parafernalia lingüística. No
señor. Ahora tendrán que atravesar el largo túnel de la incomprensión, y
sufrir, y llorar y angustiarse. Quien lo quiera, que le cueste.
Sólo así llegarán lejos.
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