“Si quieren sentirse expedicionarios (y eventualmente ser premiados por ello), tendrán que olvidarse de viajecitos cómodos, montañas confortables y parafernalia lingüística. No señor. Ahora tendrán que atravesar el largo túnel de la incomprensión, y sufrir, y llorar y angustiarse. Quien lo quiera, que le cueste.”