“Está claro que esta acción revivió un lugar que había permanecido botado, transformándolo en una alternativa válida para quienes viven en Santiago y no tienen mucho tiempo disponible para escalar. Pero también es cierto que la feroz polémica que se desencadenó (debido a la disparidad de criterios) le quitó esa aura mágica y encantadora que este tipo de actividades debería tener.”